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Evangelios de Lindisfarne

Publicado por A. Cerra

El códice de los Evangelios de Lindisfarne realizado entre los años 650 y 750 es sin duda alguna uno de los mejores manuscritos con iluminaciones, o sea, ilustraciones, que se hicieron durante toda la Edad Media en las islas británicas. Una obra que se puede considerar que está a la altura del famoso Libro de Kells.

Una de las páginas iniciales de los Evangelios de Lindisfarne

Se sabe que este manuscrito se llama así debido al Priorato de Lindisfarne que se encontraba al noreste de Inglaterra, concretamente en la llamada Isla Sagrada. Allí había un monasterio con una comunidad de monjes que cuidaba del santuario de San Cutberto. Y en ese emplazamiento, posiblemente lo realizaría un religioso llamado Eadfrith, si bien ese es un dato que se añade al manuscrito ya en el siglo X. Cuando también se dice que la cubierta de piel adornada por piedras preciosas, oro y plata fue obra de otro monje que la añadió una vez escrito e iluminado el manuscrito.

Estilísticamente estamos ante una obra de claras reminiscencias celtas, y generalmente esta obra se cataloga como una muestra del arte vikingo que llegó a las islas británicas.

San Lucas en los Evangelios de Lindisfarne

Aparecen ilustraciones de varios tipos. Por un lado están las páginas de inicio que son folios con una caligrafía de gran tamaño y muy cuidada elaboración. Luego están las llamadas páginas de alfombra. Y por último están los retratos de los evangelistas.

Estos retratos funden diferentes tradiciones, ya que hay elementos celtas pero también otros propios de la iluminación germana. Pero todos ellos tienen como antecedentes los retratos realizados en evangelios de la cuenca mediterránea durante la Antigüedad tardía. De ahí por ejemplo que se vean túnicas y sandalias no habituales en los climas del norte del Europa, pero sí en el sur y con un estilo que inmediatamente nos recuerda a las formas clásicas.

Pero además de retratar a los evangelistas, este tipo de obras no dejan de trasladar un mensaje, y cualquier elemento que aparece en ellos tiene su valor simbólico y significado. Por ejemplo, en el caso de la imagen de San Lucas, vemos que las palabras que va a escribir y que el lector va a leer son capaces de descorrer una cortinas, y así abrir la mente de los fieles para recibir las enseñanzas de Jesús.

Página de alfombra de los Evangelios de Lindisfarne

Este tipo de retratos eran la presentación de cada evangelio, y en el manuscrito de Lindisfarne, esta escena siempre va seguida por otra página de alfombra de vivos colores y profuso carácter ornamental.

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