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Fiesta del Rosario, Durero

Publicado por Laura Prieto Fernández

En el campo pictórico los artistas cuenta con una factura propia y especial que nos hace diferenciar las obras de uno u otro pintor por su maniera propia y personal; no obstante, encontramos pintores tan polifacéticos que parece poco probable o incluso increíble la diversidad que pueden llegar a poseer sus composiciones. Quizás uno de estos genios pictóricos más representativos sea Alberto Durero.
Durero (1471 – 1528) es el mayor representante de la pintura renacentista en el Norte de Europa. Se trata del prototipo de hombre humanista que cultivó diversas disciplinas siendo reseñable no solo su trabajo como pintor sino también como grabador o teórico del arte. De este modo parece increíble que el mismo artista que diseñó los grabados de La liebre o de Los guerreros del Apocalipsis también creara una obra tan dulce como la que aquí analizamos.

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En esta ocasión nos encontramos ante una pintura titulada como La Virgen de la fiesta del Rosario o más sencillamente La Fiesta del Rosario. Se trata de un óleo sobre lienzo de formato horizontal y grandes dimensiones que casi llega a los dos metros de anchura y cuenta con más de metro y medio de altura. La pieza fue pintada a principios del siglo XVI en el año 1506 y en la actualidad es uno de los lienzos más relevantes que se conservan en el Museo Nacional de Praga.

Esta pieza ha causado una gran sensación durante años entre los expertos ya que plasma a la perfección la versatilidad del artista renacentista. En el lienzo de La Fiesta del Rosario Durero conjuga la tradición de la escuela romana con una composición que nos remite a las madonas de Rafael, el tradicional colorido de la escuela veneciana con toques brillantes de color y un ambiente luminoso sin perder a su vez, el toque personal de la pintura germana.

La obra fue encargada por uno de los alemanes residentes en Venecia y realizada por el artista durante su segunda estancia en la ciudad Italiana. El comitente era un hombre poderos y bien conocido en la época, el banquero Jacob Fugger quien intentó tramitar la coronación del emperador germano Maximiliano II con el papa Julio II, un hecho que en realidad nunca llegó a producirse ya que el papa no veía con buenos ojos la complacencia que el emperador mostraba ante los príncipes protestantes.

En el centro de la pintura con una composición triangular encontramos a la Virgen María con el Niño, éstos coronan al papa y al emperador con unas guirnaldas de flores, mientras un conjunto de querubines reparte coronas entre la multitud. Entre los personajes secundarios podemos apreciar a San Domingo de Guzmán debido a su fuerte vinculación mariana o al propio Durero que se representó en la esquina superior izquierda. Cerrando la composición aparecen personajes como Antonio Soriano, Leonhard Vilt, o Jerónimo de Habsburgo.

En la obra de Durero se puede apreciar la fuerte influencia que las obras de Giovanni Bellini tuvieron en el artista durante su periodo en Venecia.

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