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Interior de la Buurkerk de Utrecht, Pieter Saenredam

Publicado por A. Cerra

Más allá de los grandes genios de la época como Rembrandt o Franz Hals, lo cierto es que la nómina de pintores barrocos en los Países Bajos durante el siglo XVII es prácticamente inagotable. Hoy como muestra vamos a habar de Saenredam.

Interior de la Buurkerk de Utrecht, Pieter Saenredam

Se sabe que Pieter Saenredam (1597 – 1665) dio sus primeros pasos con los lienzos y óleos en el taller de un pintor de la ciudad holandesa de Haarlem, un taller especializado en los encargos de retratos y también de pintura de historia. No obstante, pronto decidió cambiar el rumbo de su arte y optó por un tema que por entonces tenía una alta consideración y un marchamo de intelectualidad.

Se dedicó a la pintura de arquitecturas. Hizo infinidad de cuadros de exteriores y sobre todo de exteriores de templos y grandes edificios. Un buen ejemplo es esta obra de 1644 en la que nos muestra el Interior de Buurkerk de Utrecht.

En realidad, muchas de estas vistas son muy similares a la que vemos aquí. Aunque cambie el templo o el encuadre, siempre nos presenta interiores de iglesias absolutamente radiantes de luz y despojadas de ornamentación. Son composiciones que se consideraban iconos de las matemáticas y las leyes de la óptica, e incluso tenían algo de materialización de la metafísica de las ciencias abstractas.

Saenredam alcanzó semejante nivel de especialización que trabajaba codo con codo con el arquitecto Jacob van Campen y usaba técnicas más propias de los cálculos de un topógrafo que de la perspectiva artística. Eso sobre todo se manifiesta en todos sus estudios y bocetos previos, hechos in situ con un sinfín de mediciones. Pero para ser justos cuando eso lo trasladaba a un lienzo en el taller, podía haber pasado mucho tiempo, y en más de una ocasión busca más la monumentalidad y la grandiosidad de la imagen que una absoluta veracidad en la representación.

Un buen ejemplo es este cuadro, ya que se tiene localizados dos bocetos previos. Uno se corresponde con la mitad derecha de la imagen y sería un estudio realizado en 1636. Mientras que el cuadro data de 1645.

Vemos como siempre un templo de orígenes católicos, que con la llegada del protestantismo y la Reforma ha sido completamente despojado de decoración y sus muros se han blanqueado. Un templo gótico, un asunto que le interesa especialmente al pintor, ya que se centra sobre todo en su parte más antigua, datada en el siglo XIII, a la cual le confiere todavía más altura de la real, estilizando sus columnas, incrementando así la espiritualidad de la escena.

Esas grandiosas dimensiones de la arquitectura todavía se refuerzan por la presencia de algún personaje, diminuto en comparación con el entorno y convirtiéndose en referencias de escala. Por cierto, esos personajes casi nunca los pintaba el propio Saenredam. Lo hacía alguien de su taller y por supuesto en sus bocetos nunca aparecen.

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