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Jardín del Paraíso

Publicado por A. Cerra

Jardín del Paraíso

Esta tabla pintada al temple y también con óleo hacia el año 1420 es de autor desconocido, pero es tal su calidad que los investigadores del arte gótico alemán decidieron hablar de que era obra de un supuesto Maestro del Alto Rin (Oberrheinischer Meister). E incluso han intentado encontrar otras obras que pudo realizar como un Crucifixión que se conserva en el Museo de Unterlinden de Colmar o una Anunciación localizada en una colección privada de la ciudad suiza de Winterthur.

Sin embargo esas atribuciones no se han podido contrastar documental ni técnicamente, y aunque puede haber argumentos en común basados en el estilo, para ser justos hay que afirmar que la tabla de Jardín del Paraíso es de una calidad mucho mayor a estas otras obras de pintura gótica.

Este cuadro es relativamente pequeño, ya que se trata de una tabla de 24 x 33 cm. Una pequeña joya medieval que en la actualidad se guarda en el Stadelsches Kunstinstitut de la ciudad alemana de Fráncfort del Meno. Pero aunque su tamaño sea escaso, su calidad es indudable.

Cada detalle del diminuto cuadro está ejecutado con un mimo meticuloso y no hay nada carente de sentido, al menos a los ojos de una persona de esa época, ya que hasta el último elemento tiene su propio simbolismo y significado medieval.

La gran protagonista es la Virgen María y a ella aluden algunos de esos símbolos, comenzando por los muros que rodean todo el jardín, unas murallas que son una imagen de la virginidad. Símbolo que se redunda con la presencia de los lirios o la corona con la que se identifica a María como reina del cielo.

Si seguimos descubriendo las flores que hay en ese paradisiaco jardín, también se pueden reconocer a las azucenas, tradicional signo del amor y también de la alegría, de manera que se convierten en una premonición de la feliz llegada de Cristo. Y muy cerca de ellas aparecen las violetas, que son la flor de la humildad en la iconografía del arte del Medievo.

Tenemos que considerar que esta imagen tenía un uso devocional, seguramente de carácter privado. Una especie de estampa ante la que orar y también alegrarse el espíritu, ya que al contrario que otras escenas religiosas más dramáticas, este tipo de escena del Jardín del Paraíso rebosan alegría. Tratándose así de un objeto de carácter religioso íntimo y distinto a otros cuadros mucho más adoctrinadores e incluso amenazadores con las consecuencias de no creer o comportarse mal.