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Miniatura del Jardín de la Pereza de Mir Havand

Publicado por A. Cerra

En el siglo XV, el erudito Mir Havand vivió en un territorio que hoy se corresponde con tierras de Afganistán y Uzbekistán. Y allí desarrolló una intensa vida intelectual escribiendo en lengua persa diversas obras de temática histórica. Una de ellas fue este libro del Jardín de la Pereza, en la que se centró en los orígenes de la religión islámica y los pueblos que adoptaron esta religión.

Miniatura del Jardín de la Pereza de Mir Havant

Sin duda una obra muy interesante, tanto por sus textos como por las ilustraciones que la acompañan. Un ejemplo de las cuales vemos aquí en una representación en la que aparecen Mahoma y Alí, que están retirando los ídolos paganos que habría en la Kaaba de La Meca, la ciudad santa por antonomasia para los musulmanes.

En esa urbe de la actual Arabia Saudí está la Kaaba que aquí se representa, la cual tiene la forma de un gran cubo negro. Una construcción que antes de que ocurriera este acontecimiento, era un templo pagano. Es decir, los musulmanes consideran que aquella conquista de La Meca en el año 630 fue un hecho transcendental e histórico.

Además de identificar la Kaaba, también se distingue las figuras del profeta Mahoma y de Alí. Por cierto, en algunas zonas islámicas está absolutamente prohibida la representación tanto de hombres y de otros seres vivos a la hora de tratar temas religiosos. Así que no son muchas las obras en las que podemos ver este tipo de escenas. Y casi todas ellas suelen ser de origen persa, donde fueron bastante habituales las miniaturas narrativas, tanto de hechos religiosos como literarios. De hecho, estamos ante una obra que tuvo gran éxito, tanto que no es el original de tiempos de Mir Havand, sino una copia que se hizo entre los años 1585 y 1595 en la ciudad de Shiraz, en la extensión del actual Irán. Si bien hoy en día esta joya se guarda en el Museo de Arte Islámico de Irán.

No obstante, aunque a Mahoma se le pueda identificar, al ser el único personaje que frente a la Kaaba lleva su vestido verde, lo que nunca tiene es rostro. Algo que aquí se soluciona con el velo cubriéndole la cara, y donde se puede leer “Oh, Mahoma”.

Además mientras que los santos cristianos suelen aparecer con un aro o nimbo dorado alrededor de la cabeza, en este caso podemos ver que el profeta lleva una especie de corona de llamas, con lo que se alude a su carácter sagrado.

También las llamas rodean la cabeza de Alí, al que tampoco se le distingue el rostro, a diferencia del resto de personajes de la escena. Alí fue el yerno de Mahoma y uno de los que le sucedieron al frente del Islam en el siglo VII, sin embargo no todos los musulmanes eran partidarios de él, así que acabaron asesinándolo. Ese fue el comienzo del conflicto entre las ramas chiíes y sunnies. Y Persia siempre fue chií, o sea, creía que Alí era el más fiel heredero de Mahoma, de ahí que aquí aparezca junto al profeta.

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