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La condición humana II de Magritte

Publicado por A. Cerra

Un efecto óptico, un cuadro dentro del cuadro, ¿qué es lo que nos muestra René Magritte en esta obra de La condición humana II? Una de sus habituales paradojas cargadas de Surrealismo. Un tipo de imágenes que siempre nos invitan al juego y a la reflexión como su famosa Esto no es una pipa.

La condición humana II de Magritte

El título del cuadro poco tiene que ver en principio con la imagen. Se trata de un espacio luminoso, una habitación abierta al exterior a través de un arco de medio punto. Por ahí se ve una playa, el mar y el cielo. Parte de ese paisaje nos queda tapado por la pared de la habitación. Y sin embargo, en un lienzo apoyado sobre un caballete esa misma playa, mar y cielo se prolongan.

Todo queda en silencio y nos llama la atención una esfera en el suelo. ¿Qué tiene todo esto que ver con el título? Quizás nada, y nos encontramos ante el Surrealismo total. Pero Magritte siempre dota a sus imágenes de algún sentido, y generalmente reflexionando sobre la comunicación que esa misma imagen plantea.

Así que para entender sus obras, esta u otras como El falso espejo o Reproducción prohibida, hay que partir del principio de que nosotros, los espectadores somos una parte clave de la obra. Magritte plantea comunicarse con nosotros y por eso debemos participar.

Es decir, nos preguntamos eso que vemos ¿es un cuadro, una ventana, un paisaje, todo a la vez? Y eso, ¿pasa en la realidad? Y nosotros, ¿qué somos? Así nos vamos preguntando a partir de la imagen. El punto de partida es la pintura hiperrealista y la ambigüedad, pero a partir de ahí somos los espectadores los que le buscamos el significado. El propósito del pintor no es darnos ninguna idea, sino que nosotros la extraigamos de su cuadro. Eso sí, si queremos y cada uno la nuestra.

La condición humana I de Magritte

En fin, que los cuadros de Magritte se pueden contemplar solo como hecho estético o como un acto de comunicación. En cualquiera de los casos siempre son imágenes cargadas de ironía, incluso en obras que parecen muy similares. Por ejemplo, hay otro cuadro suyo titulado La condición humana I. Pero en este caso, cambia el mar por el monte, y la ventana de la habitación es por completo el lienzo, o viceversa. Y tal y como dice él, el árbol del cuadro tapa al árbol que hay detrás. Nos propone una visión del mundo en el que ese árbol está al mismo tiempo dentro y fuera de la habitación. Pero como decimos ese no es más que el comienzo, luego cada uno lo interpretaremos a nuestro antojo.

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