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Matrimonio místico de San Francisco de Sassetta

Publicado por A. Cerra

Esta es la obra de un artista considerado menor dentro del Renacimiento italiano, y es que su talento tuvo que competir con el de genios contemporáneos como Masaccio, Piero della Francesca o Mantegna. No obstante, lo cierto es que las obras de Sassetta poseen una calidad indudable.

Matrimonio místico de San Francisco de Sassetta

Matrimonio místico de San Francisco de Sassetta

En este caso mostramos una de las ocho tablas pintadas con la técnica de la tempera que conforman el retablo de la iglesia de San Francesco en Borgo Sansepolcro, en las que el autor narra en imágenes la vida de San Francisco de Asís. Un trabajo en el que invirtió varios años de su vida, entre 1437 y 1444.

Vemos como nos cuenta el viaje de este santo a la ciudad de Siena. Ese viaje lo hizo acompañado de otro monje. Ambos vistiendo los hábitos de la orden franciscana. Durante ese camino se encontraron con tres mujeres, las cuales se les presentaron como las Virtudes, concretamente la Castidad, Pobreza y Obediencia, las tres virtudes favoritas del santo y que rigen la vida conventual de los franciscanos.

El santo se acerca a las mujeres, y la que representa la Pobreza es bendecida. Vemos como San Francisco luce en la mano de la bendición los estigmas. Y también podemos observar que tanto el monje como la mujer llevan sus pies descalzos, lo cual también es otro atributo de esta orden religiosa.

En la misma tabla observamos como dos escenas en una. Ya que sobre la tierra vemos el encuentro entre los dos monjes y las tres virtudes. Y de forma continua podemos observar como las tres mujeres emprenden el vuelo hacia los cielos. Cada una de ellas lleva su símbolo para que los fieles que observaran el cuadro las pudieran identificar fácilmente. La Castidad porta un ramillete de flores, concretamente de lirios que es el símbolo tradicional de la pureza. Mientras que la figura que representa a la Pobreza, también lleva un ramo pero muy exiguo. En cambio la mujer que es la Obediencia lleva como atributo un yugo sobre los hombros, idéntico al que podrían llevar los bueyes que tiran de los arados para labrar obedientemente la tierra. De las tres que emprenden su vuelo de una forma muy armónica y rítmica, la única que se gira y vuelve a mirar la figura de San Francisco de Asis, es la representante de la virtud de la Pobreza, la cual sin duda es la virtud más emblemática de los miembros de la fe franciscana.

Hasta aquí el relato del mensaje religioso de la imagen, y en cuanto a lo pictórico, si lo comparamos con otras obras del Quattrocento, lo cierto es que se pueden ver detalles que lo distancian de algunos de los avances de la época y que le da una apariencia muy medieval a la tabla. Sin duda entre ellos lo más claro son las cuestiones relativas a la perspectiva, dado el gran tamaño de las figuras en ese paisaje, que son gigantescas en comparación con las puertas de la ciudad que se ve en la esquina inferior derecha.

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