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Milagro de la hostia profanada de Paolo Uccello

Publicado por A. Cerra

Esta pintura se trata de una creación del artista renacentista Paolo Uccello que realizó con la técnica de la tempera sobre un soporte de panel de madera. La pintura la realizó entre los años 1465 y 1469, y en la actualidad se encuentra en la Galería Nacional de Las Marcas, del Palacio Ducal de Urbino, en Italia.

Milagro de la hostia profanada de Uccello

Milagro de la hostia profanada de Uccello

En realidad esta imagen forma parte de un conjunto de paneles, que tenían un objetivo educativo y moralizante. Algo habitual en la época cuando era habitual que se intentara instruir a la gente, en su inmensa mayoría analfabeta, por medio de la pintura de carácter narrativo, como en este caso.

El conjunto gira en torno al tema de la transustanción, es decir, como el pan y el vino consagrados se transforman en la materialización del cuerpo y la sangre de Jesucristo. En el caso del Milagro de la hostia profanada, Uccello nos presenta el momento en el que una mujer le lleva el pan ácimo a un prestamista, pero cuando éste trata de hornearlo lo que provoca es que surjan ríos de sangre del pan (la hostia) ya que ha sido profanada.

Hay que entender la imagen en su contexto histórico. Un momento en el que los judíos estaban bastante mal vistos, había un claro antisemitismo en la sociedad italiana del siglo XV. En realidad todos los paneles nos muestran los diferentes episodios de como una familia hebrea profana un pan ya consagrado durante la misa, y al final son ejecutados sin misericordia alguna. El mensaje pretendía disuadir a todos aquellos que pudieran tener pensamientos impuros, sobre todo porque serían cruelmente castigados.

Por otra parte, pictóricamente hablando, estas imágenes nos muestran el gran interés que tenía Uccello por conseguir plantear la perspectiva en sus obras. Un planteamiento típicamente del arte del Renacimiento y que logró sus cimas más altas con las pinturas del tríptico de la Batalla de San Romano del propio Uccello.

A este artista en realidad le obsesionaban las cuestiones de perspectiva, de hecho el biógrafo de artistas renacentistas y, a su vez, también pintor, Giorgio Vasari, en su obra Vidas dejó escrito que la esposa de Uccello contaba que su marido se quedaba por la noche en su taller buscando los puntos de fuga de la perspectiva en esa estancia, y cuando la mujer lo llamaba para que se acostara, él aparecía diciendo: “¡Oh, qué dulce la perspectiva!”.

En este caso, para cada uno de los paneles del conjunto tuvo en cuenta las distintas colocaciones que podrían tener los espectadores de su obra, y en base a eso aplicó diferentes perspectivas para cada episodio. Algo que en la imagen que aquí mostramos se manifiesta en la geometría del enlosado del suelo y en el tratamiento de distanciamiento entre figuras que realiza.

Categorías: Pintura, Renacimiento