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Moisés salvados de las aguas de Poussin

Publicado por A. Cerra

Moisés fue un personaje que inspiró muchas obras de Nicolás Poussin. Hasta en casi 20 ocasiones contó algunos de los episodios que se narran en la Biblia. Y entre ellos, destaca el momento en el que fue rescatado de las aguas del Nilo siendo un bebé.

La verdad es que la elección de temas religiosos por parte de Poussin es muy curiosa, ya que no le gustaba nada pintar visiones de santos, ni escenas de martirios, algo que era muy del gusto de su época, por lo que de vez en cuando tenía que transigir con obras como el Martirio de San Erasmo. En cambio, prefería pintar hechos que él consideraba claves para el desarrollo del Cristianismo. Unos hechos que además que podía ubicarlos en escenarios históricos orientales, lo cual a su vez le permitía lanzar ciertos paralelismos con otras religiones y sobre todo mitologías.

Moisés salvado de las aguas de Poussin

Por ejemplo, aquí escribió: “Él es Moisés, el Moisés de los hebreos, el Pan de la Arcadia, el Priapo del Helosponto, el Anubis de los egipcios”.
Aunque más allá de sus intereses temáticos, sin duda lo que es verdaderamente mencionable es la calidad pictórica de la obra. Como siempre en Poussin rebosante de color y con una composición aparentemente compleja y enrevesada, pero extraordinariamente resuelta por su parte.

Vemos un grupo de mujeres contemplando al niño. Y todas ellas tienen un significado. Cumplen con sus gestos un papel en esta trama tan teatral. Evidentemente está la hija del faraón que apiadándose de la criatura la salvó, pese a que su padre había ordenado matar a todos los hijos de los judíos. Y rodeando a las princesas están todas sus sirvientas que se congratulan de la salvación. Además se ve una mujer vestida de blanco y con las ropas más humildes que se ha identificado como la hermana de Moisés que asistió a su rescate, y que acabó por convencer a la princesa para que contratase una nodriza, que en realidad era su propia madre.

Además hay otro factor a remarcar y muy vinculado con el color. Y es que Poussin hizo este cuadro para un comerciante lionés de sedas, y desde luego vistió a todas esas mujeres con faldas y con prendas que son el más elegante catálogo que se pudiera imaginar ese empresario textil. Hay todo un derroche de color en las ropas que todavía destacan más gracias a ese fondo paisajístico, con vegetación y arquitecturas, que le proporcionan una presencia auténticamente solemne y elegante a la escena.

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