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Mujer con perro blanco de Lucien Freud

Publicado por A. Cerra

Mujer con perro blanco de Lucien Freud

Este cuadro de 1951 fue el último retrato que le hizo el pintor Lucien Freud a su primera esposa, llamada Kitty. Ya que poco después de acabar este óleo, la pareja se separaría.

Es una obra de la primera fase como pintor del artista británico. Hay muchos detalles que lo dejan claro. Por ejemplo, los grandes ojos ligeramente asimétricos. Así como es reconocible el estudio de aquellos años, un lugar austero que sirve de fondo al retrato. Si bien la sobriedad en los fondos de sus figuras fue una constante a lo largo de los años.

Técnicamente los colores de Freud se deben a un modo de pintar muy peculiar. Él no mezclaba los colores en el pincel, usaba uno diferente para cada tono, y no dudaba en limpiarlos tras cada aplicación, para conseguir pintar el color elegido en ese instante.

Si nos fijamos en la mujer, está claro que el principal interés del artista no es retratarla físicamente, sino capturar el estado psicológico de la modelo. Y para ello no hay mejor elemento de representación que los ojos, los cuales en este caso nos trasladan una sensación de vulnerabilidad. Mientras que por otra parte también nos da la idea de una mujer que ansía ser madre. De hecho cuando la pintó estaba embarazada y tenía muchas ganas de tener ya a su bebé en brazos, algo que plasma retratándola con un pecho desnudo y el otro agarrado por una mano.

Freud cuando pintaba no dudaba en poner a prueba los sentidos y conmover a través de una intensificación de la realidad, algo que sin duda aquí consiguió. Para ello, reconocía que observaba a la modelo día y noche, no solo porque fuera su esposa, sino porque quería conocer cualquier faceta de su personalidad para poder pintarla.

Y en cuanto al perro que apoya su cabeza sobre la pierna de la mujer, se sabe que fue un regalo de bodas a la pareja, y cómo ocurre con los perros, el animal acabó por acercarse más uno que a otro, en esta ocasión su predilecta debía ser la mujer, ya que su gesto es de fidelidad y de protección. Hasta nos puede parecer que mira con cierta hostilidad al pintor.

Lucien Freud, descendiente del mítico psiconoanalista Sigmund Freud, ha pasado a la historia como un pintor atormentado, pero también como un superdotado para este arte. De hecho a lo largo del siglo XX pocos pintores fueron capaces de plasmar la carne con una textura y calidad tan real. Algo que es visible en este trabajo de juventud, no solo en el rostro y el pecho de la mujer, también en la pierna y el pie que deja desnudos y que le otorga mucha naturalidad a la postura femenina.