Arte

Inicio Pintura Mujeres con perro de Marie Laurencin

Mujeres con perro de Marie Laurencin

Publicado por A. Cerra

Este cuadro de 1925 es una de las exquisitas obras que atesora el Museo de la Orangerie en París de la pintora Marie Laurencin (1885 – 1956), una artista difícilmente clasificable, aunque está claro que tiene muchos puntos en común con el Modernismo y el Art Nouveau.

Y aunque su pintura en apariencia tiene muy poco que ver con lo que unos años antes habían hecho Pablo Picasso con sus Señoritas de Aviñón o George Braque y sus peculiares collages, la verdad es que en muchas ocasiones a Laurencin se la denomina como la “Dama del Cubismo”.

Mujeres con perro de Marie Laurencin

En realidad, ese sobrenombre se lo puso en la época el poeta Guillaume Apollinaire, ya que para él fue su auténtica musa, además de su pareja entre el año 1907 y 1912. Y desde luego de esta mujer admiraba su coraje para intentar despuntar en un mundo claramente dominado por los hombres.

El estilo de Marie Laurencin es muy personal. Prácticamente siempre pinta mujeres a partir de formas delicadas y colores muy suaves. Unos colores que va repitiendo en gran parte de su producción pictórica. De hecho, ella misma dijo que no le gustaban todos los colores, y por eso los que no le motivaban directamente los dejó de lado. Así que su paleta se redujo a tonos azules, rosas, verdes, blancos y negros. Aunque con el paso de los años fue incorporando los colores amarillo y rojo.

Y al igual que repite el color, también lo hace con el tipo de mujer y de belleza que representa. Son muchachas muy jóvenes y de apariencia angelical. Busca más la elegancia que la exuberancia.
Los rostros se repiten, sobre todo unos ojos negros y almendrados, con bocas muy pequeñas, siempre cerradas y un toque de carmín que resalta sobre la piel muy clara. Un tipo de mujer que cautivó a muchas personas de la época, y eso le sirvió para que no le faltaran encargos. Haciendo así trabajos muy variados, desde el diseño de decorados para el ballet hasta ilustraciones de libros.

La verdad es que esa relación con esas otras vertientes artísticas siempre la trabajó. Desde sus comienzos, ya que uno de sus primeros oficios fue pintar las porcelanas de la fábrica de cerámica de Sévres. Y de ahí pasó al taller de una famosa ilustradora de la época, Madeleine Lamiere, que entre otras cosas había ilustrado obras de Marcel Proust.

Y fue precisamente en ese taller donde Laurencin conoció a los artistas cubistas, y al que sería su pareja Apollinaire. Con él y con otros hombres mantuvo relaciones, incluso se casó. Pero la verdad es que con los años manifestó más claramente su condición de lesbiana, y lo cierto es que sus mujeres etéreas están muy relacionadas con su opción sexual. Ya que son su ideal de belleza femenina, unas mujeres aparentemente frágiles, pero al mismo tiempo poderosas en su presencia y expresión.

Categorías: Pintura