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Pintura Prehistórica (VI)

Publicado por Chus

El arte prehistórico levantino tiene como finalidad principal transmitir el conocimiento de su forma de vida, ya que parece que se narran escenas y acontecimientos de la vida cotidiana, con escenas de caza, recolección e incluso se muestran danzas. Las figuras son por lo general de pequeñas dimensiones y se establece entre ellas una ordenación jerárquica tanto formal como iconográficamente que nos muestra la evidencia de las formas de poder de esas sociedades. Hombres y mujeres se identifican claramente, bien por los atributos sexuales o por las ropas que visten. El papel que los hombres desempeñaban en la comunidad viene marcado por la caza y la guerra y, el de la mujer por tareas sedentarias. Los grupos de caza y los guerreros suelen seguir a un jefe que se destaca por sus mayores dimensiones o por los distintivos que adornan su cuerpo o cubren su cabeza con cascos o tocados. Todo esto nos habla de una cada vez más creciente complejidad social.

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Al contrario que en el arte paleolítico en este nuevo estilo, al artista no parece preocuparle la plasmación de lo individual o unitario, pues lo que le interesa es el conjunto, el todo, la captación del grupo. En sus composiciones, el arte levantino no solo muestra una especial capacidad para captar gestos y aptitudes, sino que incluso aparece cierta voluntad de representar la capacidad del espacio, utilizando los salientes de la roca para crear profundidad, también la variación de las dimensiones de las figuras representadas, o la disposición en oblicuo de los cuerpos.

Esta pintura levantina se extiende a lo largo de las sierras costeras orientales peninsulares, estando representados al norte por la “Roca dels Moros” en Cogull (Lleida), en la que aparece una curiosa escena en la que varias mujeres con torso desnudo pero llevando faldas parecen bailar alrededor de un hombre también desnudo, por lo que parece que la escena pudiese reflejar algún tipo de ritual. En Castellón nos encontramos con un conjunto de restos realmente interesantes, como en el abrigo del “Polvorín” que aparece figurado un animal doméstico, o en el barranco de Valltorta, con más de quince abrigos llenos de figuraciones rupestres, destacando la cacería de ciervos en las cuevas de “Els Cavalls” o representaciones de hombres danzando en “La Saltadora”, por ejemplo. En el barranco del Gasulla también nos encontramos numerosos abrigos pintados con escenas que van desde luchas de guerreros hasta cacerías de jabalíes, pasando por una curiosa imagen de un jinete ataviado con un casco, lo que plantea una serie de interrogantes acerca de su cronología. En el Bajo Aragón continúan los ejemplos de este arte levantino en cuevas como la del “Mortero” o “Cerro Felío”, en la sierra de Albarracín en lugares como “Cocinilla del Obispo” o “Doña Clotilde” y en la de Cuenca en “Villar del Humo” o “Boniches de la Sierra”. En la costa valenciana en las cuevas de “L´Aranya aparece representada una esquemática escena en la que se observa a un individuo en lo alto de unas cuerdas recogiendo miel de una colmena y, a su alrededor revolotean las abejas. Los conjuntos rupestres situados más al sur corresponden a Albacete, Almería y Murcia.

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