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Pinturas murales de la tumba de Khnumhotep

Publicado por A. Cerra

Este conjunto pictórico del Antiguo Egipto se encontró en la tumba de Khnumhotep que se encuentra cerca de Beni-Hassan. Una tumba que salvaguardaría los restos, no de un faraón, sino de un alto mandatario del Imperio Medio, y que está datada hacia el año 1.900 antes de Cristo.

Pinturas murales de la tumba de Khnumhotep

Pinturas murales de la tumba de Khnumhotep

Sabemos el cargo que ostentó Khnumhotep gracias a una inscripción en la propia pintura que indica quién fue, cuáles fueron sus títulos y honores, y qué logros alcanzó en su vida. Es decir, ahí podemos leer junto a su nombre que fue Administrador del Desierto Oriental, Príncipe de Menat Chufu, Superintendente de los Sacerdotes, así como Sacerdote de los poderosos dioses Horus y Anubis, pero además contó con unos íntimos lazos de amistad con el rey de su época. Y no acaban aquí sus títulos, también los estudiosos pueden leer que era Jefe de Todos los Secretos Divinos y Señor de Todas las Túnicas. Es decir, debió ser uno de los hombres más poderosos de su tiempo.

En cuanto a las escenas pintadas en la tumba, lo podemos ver en el lado izquierdo en una típica escena de caza. El protagonista aparece cazando aves con una arma que es algún tipo de boomerang. En esa cacería lo vemos tanto acompañado de su esposa y uno de sus hijos, tanto como de su concubina. De todos ellos aparece el nombre. Su esposa se llama Cheti, su amante Jat y su hijo, pese a su corta edad, sabemos que ya tenía el cargo de Superintendente de las Fronteras.

En el friso del conjunto pictórico vemos a Khnumhotep en una labor más propia de su cargo administrativa, ya que se nos presenta cobrando el tributo a un grupo de pescadores.

Aunque las pinturas que hay sobre la puerta de la tumba nos lo vuelven a mostrar como un consumado cazador. En este caso, está atrapando aves acuáticas con una red. Es sumamente curioso como este tipo de pinturas nos muestran a la perfección las técnicas y costumbres del Egipto de los faraones. De esta forma descubrimos que el cazador se situaba tras la vegetación agitando una cuerda atada a una malla abierta, que lanzaba una vez que sus presas acudían al cebo preparado para ello.
No es raro que lo veamos en ese tipo de escenas, ya que Khnumhotep también recibió el nombre de “grande en peces, rico en aves y adorador de la diosa de la caza”.

Todo el conjunto pictórico se explaya en este tipo de representaciones, y curiosamente no faltan detalles, incluso de tono gracioso, como un episodio en el que uno de los acompañantes se cae al agua, y es repescado por uno de los compañeros.

Pero además de las pinturas e inscripciones identificativas y laudatorias, también hay otra en torno a la puerta en la que se puede leer los días en los que se deben llevar presentes y ofrendas al difunto, así como las oraciones que se debían rezar.

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