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Tumba de los Askia

Publicado por A. Cerra

Tumba de los Askia

Puede parecer un milagro, pero este edificio construido con barro se mantiene en pie desde finales del siglo XV cuando se levantó para convertirse en la tumba del primer emperador de los Shonghai, Askia Mohammed I. No obstante, hay que decir que lo edificaron auténticos expertos en el tratamiento de este modesto material de construcción, ya que en el mismo país africano de Malí y en otras zonas de la región del Sahel, hay otras maravillas arquitectónicas con siglos de antigüedad y hechas con idénticos adobes de barro, como por ejemplo la espectacular Mezquita de Djenné.

La Tumba de los Askia se encuentra en Gao y está catalogada como Patrimonio de la Humanidad por su indudable valor artístico e histórico. De hecho se le considera como el primer ejemplo de arquitectura islámica en esta zona occidental de África, ya que cuando se mandó construir no solo incluía la tumba de diseño piramidal. En realidad el conjunto acoge dos mezquitas, un espacio para reuniones y otra área para enterramientos.

La tumba en sí, alcanza un altura de 17 metros y era uno de los edificios más altos de Gao, ciudad que durante los siglos XV y XVI fue la próspera capital del Imperio Shonghai gracias al comercio de sal y de oro en estos territorios tan desérticos.

Askia Mohammed no siempre fue un gran defensor del Islam, pero en un momento de su vida hizo un viaje a La Meca, y a su vuelta convirtió la religión musulmana en la oficial de su imperio. Un territorio amplísimo en aquel entonces, ya que llegaba desde la desembocadura del río Senegal hasta las áreas más septentrionales de la actual Nigeria. Y todo lo dirigía de Gao, donde mandó construir su tumba.

Durante su mandato intensificó el comercio con navegantes europeos, y también expandió la educación en sus dominios, siendo eso clave para el afianzamiento definitivo del Islam en la zona. Creó un reino rico y dinámico, pero él tuvo un final dramático, ya que su propio hijo lo derrocó y le arrebató el poder en 1538. Lo cual fue el primer paso para la decadencia del imperio.

Por fortuna, Aski Mohammed nos dejó esta tumba de barro y madera como muestra de su esplendor. La madera no solo arma la estructura, sino que también sirve de andamios fijos para su levantamiento y su mantenimiento, algo muy necesario dado el material empleado. En definitiva, ni por sus dimensiones ni por su antigüedad es comparable a otras grandes pirámides como el emblemático conjunto faraónico de Gizeh. Pero es indudable que la Tumba de los Askia es un momento digno de valorar y conocer.