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Tumba de Ulysses S. Grant

Publicado por A. Cerra

Prácticamente todos los monumentos funerarios dedicados a los presidentes históricos de Estados Unidos se encuentran en la capital del país: Washington D.C. Ahí se erigieron los memoriales dedicados a Abraham Lincoln o a Thomas Jefferson, entre otros. Sin embargo, una de las pocas excepciones es la Tumba de Ulysses S. Grant que se halla al norte de la isla de Manhattan, en la ciudad de Nueva York.

Tumba de Ulysses S. Grant

Esta tumba ha sido tradicionalmente uno de los lugares más venerados del pueblo de los Estados Unidos, ya que el General y Presidente Grant, por su liderazgo durante el Guerra de Secesión se convirtió en uno de los presidentes más queridos de la historia. Tanto que las crónicas cuenta que cuando fue enterrado en 1885, al cortejo fúnebre asistieron centenares de miles de ciudadanos, y en estaban representados gentes no solo de los estados del norte, a los cuales el representó, sino que también presentaron sus honores los militares y habitantes de los estados de la Confederación del Sur, los vencidos en la guerra. O sea, su funeral fue un multitudinario acontecimiento. Algo que se repitió doce años más tarde, el 1897, cuando finalmente se inauguró el monumento del que hoy os hablamos.

La tumba la diseñó el arquitecto John Duncan, utilizando como principales materiales el mármol y el granito, y en cuanto al estilo sin duda alguna es una obra de gustos neoclásicos, con esa peculiar combinación de frontón clásico y una cúpula central elevada sobre un gran tambor a base de columnas. Una fórmula constructiva muy utilizada en otros grandes monumentos del siglo XIX, comenzando por el propio Capitolio de Washington y otros lugares europeos como el conjunto parisino de Los Inválidos.

En la tumba también se depositaron posteriormente los restos de la esposa de Grant, la cual tuvo mucho que ver en la elección del lugar, ya que inicialmente se pensó ubicarlo en Central Park, un lugar por entonces más urbanizado. Por lo que Julia Grant decidió este otro lugar más apartado, y que le recordaba el Nueva York más acogedor en el que se refugiaba el matrimonio.

De hecho, ellos se habían retirado allí, y por eso se eligió Manhattan como mejor lugar para erigir esta fastuosa tumba, la cual además se construyó con una enorme cantidad de dinero recaudado por donación popular.

En definitiva, el memorial de uno de los presidentes estadounidenses más admirados, el cual participó en una guerra civil, en la que venció, pero que ahora se le recuerda por la leyenda que corona la entrada a su mausoleo: “Let us have peace”, o sea, “Vivamos en paz”.

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