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Políptico de Pisa, Masaccio (II parte)

Publicado por Laura Prieto Fernández

En una entrada anterior ya hablábamos sobre una de las obras más destacadas de Masaccio y que, sin embargo, más controversia ha creado, El Político de Pisa. Se trata de un político que el artista italiano realizó para la iglesia de Santa María del Carmen de Pisa y que, según los estudios realizados al respecto, contaba con unas diecinueve piezas, aunque lo cierto es que los historiadores del arte no se ponen de acuerdo al respecto y a día de hoy todavía se desconocen con exactitud que lienzos formaban parte de la composición.

En este contexto, realizaremos un pequeño repaso por algunas de las obras que se considera formaron parte del retablo. Al parecer, la tabla más destacada era una composición de María con el Niño realizada en témpera sobre madera y que en la actualidad se exhibe en la National Gallery de Londres. En ella encontramos a María sedente en un trono de aspecto renacentista que sigue las mismas composiciones que había utilizado Brunelleschi; María aparece ataviada con una gran túnica de color azul y colocada ligeramente en diagonal, lo que otorga mayor profundidad a la tabla, sin embargo, su aspecto es demasiado monumental con respecto al marco en el que se encuadra. En su regazo aparece el Niño Jesús y en la parte inferior, en primer plano, dos angelillos que tocan instrumentos musicales. Uno de ellos ha colocado el mástil de su instrumento de frente al espectador ara así otorgar al lienzo mayor profundidad. En el fondo encontramos un tercer plano, tras el trono por el que se asoman otros angelitos.


En la parte superior del retablo se debía de encontrar esta Crucifixión con la figura de Jesucristo en el centro flanqueado por su madre, la Virgen María, y al otro lado San Juan Evangelista. A los pies de la cruz, en un gesto de dolor muy teatral, nos encontramos con María Magdalena que arrodillada agacha la cabeza y levanta los brazos en una exclamación de dolor y angustia. En esta tabla se aprecia una contradicción entre la pintura medievalista, con el fondo dorado e inexpresivo y la figura más arcaica de Jesucristo que demuestra poco naturalismo, y la modernidad renacentista que poco a poco iba apoderándose de las figuras y las formas más vivas. Durante mucho tiempo se pensó que esta tabla era obra de un artista anónimo hasta que por fin se incluyó dentro de la producción de Masaccio.

Según algunas teorías, flanqueando a la crucifixión encontraríamos las tablas que representan a San Pablo cuyo cuerpo realiza una torsión que da movimiento a la figura y que se ha representado junto a su espada de militar y a las Sagradas Escrituras y a San Andrés, quien se ha dispuesto en un perfil y cuyo nimbo con filigranas nos remite más a la tradición que a la modernidad.

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