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Resurrección de Lázaro de Sebastiano del Piombo

Publicado por A. Cerra

Resurrección de Lázaro de Sebastiano del Piombo

Sebastiano del Piombo (h. 1485 – 1547), cuyo nombre real era Sebastiano Luiciani, se convirtió siendo un veinteañero en el principal pintor de Venecia, tras la muerte de su maestro Giorgione y la salida de Tiziano hacia otras ciudades italianas. No obstatne su destino también lo había a llevar a trinfar lejos de la ciudad de los canales. En el año 1511 recibió un encargo que iba lanzar su carrera. Agostino Chigi, banquero del Papa, le pidió decorar su villa a las afueras de Roma. Esa villa hoy se conoce como La Farnesina. Allí ni más ni menos que coincidió con Miguel Ángel Buonarrotti, quien colaboraba en el diseño de los bocetos para las pinturas.

Entre ellos surgió la amistad, pero eso también significó que Miguel Ángel usara a del Piombo en su constante enfrentamiento con Rafael Sanzio. Y una prueba de ello es que pocos años más tarde, Buonarrotti usó todas sus influencias para que el cardenal Giulio de Medicis encargara a Sebastiano del Piombo que sirviera de contrapunto al que previamente había hecho Rafael con el tema de La Transfiguración.

Ese fue el origen de este enorme óleo sobre tabla (381 x 289) que pintó del Piombo entre los años 1517 y 1519. Por cierto se han conservado varios dibujos de Miguel Ángel vinculados con varias figuras de esta obra, por lo que es de suponer que la colaboración entre ambos siguió siendo muy estrecha. No obstante, si de forma individual hay rasgos y posturas de personaje de influencia miguelangelesca, está claro que el pintor de origen veneciano tenía su personalidad y trayectoria, y es muy propia de él esa abigarrada composición, casi como un friso de personajes, organizados por los distintos colores de los ropajes.

Se respira una atmósfera veneciana en la composición unida a la monumentalidad propia de la pintura romana. Además el colorido también es un legado de la tradición artística de Venecia. Y eso que el colorido ha sufrido mucho con el paso de los siglos, ya que por ejemplo se tiene constancia de que la túnica de Jesucristo era roja, y ahora es más bien rosa. O que los verdes en general han ido oscureciendo y perdiendo el brillo original. Mientras que en el caso de los blancos o los amarillos el proceso ha sido a la inversa, y ahora se ven más claros y vivos que en el siglo XVI.

En definitiva que este cuadro de alguna forma fue la consagración de Sebastiano del Piombo en el panorama artístico de Roma del Renacimiento, una escena que todavía iba a dominar más pocos años después, tras la muerte de Rafael en 1520 y la vuelta de Miguel Ángel a su Florencia natal. La prueba de ello es que alcanzó el título de Conservador del Sello Papal, y de hecho a eso se debe su sobre nombre de Piombo (plomo), ya que ese metal era el que se utilizaba para sellar los documentos pontificios.