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Resurrección de Piero della Francesca

Publicado por A. Cerra

Como en otras muchas obras de Piero della Francesca, el pintor se nos muestra casi más interesado en cuestiones puramente pictóricas como son la perspectiva o la espacialidad, que en la propia escena religiosa.

Se trata de una obra que el pintor toscano realizó hacia el año 1460, y en ella construye toda la imagen a partir de diferentes planos, lo cual acentúa la sensación de profundidad. Pero cada uno de esos planos tiene a su vez un tratamiento muy superficial de modo que, aunque sean muy interesantes los distintos escorzos y las formas muy plásticas de las figuras, lo cierto que es que es una representación muy plana y más aún si la comparamos con otras obras del mismo autor como sería La flagelación de Cristo o su tratado visual sobre perspectiva que es su obra La Ciudad Ideal.

Resurrección de Piero della Francesca

Resurrección de Piero della Francesca

Podemos entender el conjunto como una representación de imágenes más que como un acontecimiento. Aquí el espacio que es capaz de crear en este caso solo es el fondo para esas figuras. Unos personajes para los que recurre a la que quizás sea la composición más clásica de todas: la triangular o piramidal, lo cual siempre aporta equilibrio basado en la geometría.

Está muy claro que aquí tiene la voluntad de basarse en un orden geométrico y recurrir también a la abstracción. Ambos factores se manifiestan en la presentación de todas las figuras, siempre con un carácter muy superficial. Por ejemplo, vemos a un Cristo eterno e inmóvil como corresponde a una auténtica imagen sacra. También vemos a los soldados igualmente inmóviles, pero ahora durmiendo y convertidos en una especie de basamento para la figura del Jesucristo resucitado, el cual está en una pose bastante triunfante y orgullosa-

No obstante, como ya hemos dicho, aquí a Della Francesca no le interesan tanto los mensajes y el hecho representado, como la forma de hacerlo. Está buscando una regularización formal. Algo que no solo hizo con esta obra, ya que lo intentó llevar a cabo con otras, y por supuesto también teorizó mucho sobre el tema, una actitud habitual en el Renacimiento. E incluso escribió todo un tratado sobre los cuerpos regulares. Si bien como tantas otros casos en los que los artistas renacimiento que trabajaron en Florencia se basaban en estudios, también eran capaces de transformar los elementos matemáticos y geométricos en hechos artísticos. Y sin duda alguna, eso hizo este pintor imprescindible del arte del Quattrocento.

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