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Sacra Conversazione, Piero della Francesca

Publicado por Laura Prieto Fernández

La Sacra Conversazione también conocida como La Virgen con el Niño y los Santos o Piedad de Brera en referencia a la pinacoteca de Brera, Italia donde se ubica es una de las piezas más conocidas del artista renacentista Piero della Francesca.

La obra fue encargada por Federico de Montefeltro, duque de Urbino, quien también aparece representado en la tabla. Parece posible que la obra fuera pintada en torno a 1472 aunque algunos historiadores la retrasan un par de años, hasta 1474.
La famosa tabla formaba parte de un altar mayor destinado a la iglesia de San Donati degli Ossevanti en Urbino donde el duque fue enterrado. Con posterioridad la obra recayó en el templo de San Bernardo y ya en el siglo XIX terminó en Milán tras la invasión napoleónica.

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La Sacra Conversazione es una tabla de gran formato – casi dos metros y medio de altura y más de metro y medio de ancho- que representa un tema innovador para su época. La Virgen María aparece sedente en un trono mientras sostiene al Niño en brazos, María como trono de Cristo es un tema recurrente en la historia del arte y uno de los más utilizados en época románica, el theotokos. En el siglo XV aparece una nueva versión de esta tradicional temática, Madre e Hijo aparecen rodeados de ángeles y santos que establecen una conversación entre sí. En esta ocasión la Virgen y el Niño están rodeados de San Francisco – el templo de San Donato pertenecía a la orden franciscana-, San Bernardino de Siena, San Jerónimo el patrón protector de los hombres humanistas y San Juan Bautista el patrón de la esposa del duque.

En primer plano y arrodillado aparece la figura del comitente, vestido con una elegante armadura el duque se postra ante la Virgen y el Niño. Parece ser que el hecho de aparecer con la armadura podría hacer referencia a la victoria del duque de Urbino en la batalla de Volterra, 1472.

La obra aparece completada por cuatro figuras más tras la presencia de la Virgen, en realidad estos personajes fueron añadidos posteriores o pintados en la misma época por otros artista en colaboración con Piero della Francesca como por ejemplo Pedro Berruguete. La composición ha sido muy cuidada, la Virgen es el punto focal de toda la composición y en la obra se entremezclan elementos de estética flamenca con otros más renacentistas.

La escena se desarrolla en un escenario arquitectónico, el interior de una iglesia de corte clasicista. Se trata del ábside de un templo que se prolonga en la profundidad y en cuya techumbre aparece una venera de la cuelga un huevo de avestruz; la venera se ha interpretado como un símbolo de fecundidad divina al igual que el huevo un referente al nacimiento de Jesucristo y la renovación del pacto divino entre el hombre y Dios. Algunos historiadores han realizado una interpretación diferente de estos elementos los cuales harían referencia a la fecundidad de Battista Sforza, la esposa del duque de Urbino, gracias a la intervención de San Ubaldo.

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