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Retablo de la iglesia de Santa Eulalia de Pedro Berruguete

Publicado por A. Cerra

Pedro Berruguete es uno de los artistas mejor considerados dentro de un momento histórico en el que se entrecruzaron diversas influencias artísticas. Algo que aconteció durante el reinado de los Reyes Católicos en España.

De su vida se sabe que nació en la provincia española de Palencia, concretamente en el pueblo de Paredes de Nava, lugar donde se encuentra precisamente este retablo en su iglesia parroquial de Santa Eulalia. Y si no se sabe la fecha exacta de su nacimiento, por otra parte si se puede afirmar que falleció en 1508.

Retablo de la iglesia de Santa Eulalia de Berruguete

Retablo de la iglesia de Santa Eulalia de Berruguete

En dicha localidad nació en torno al año 1450. Y el siguiente dato que se sabe de su biografía es que viajó hasta la ciudad italiana de Urbino, donde se encontraba en el 1477 trabajando en la refinada corte del duque Federico de Montefeltro. Y allí evidentemente tomó contacto con el arte renacentista italiano, cuya influencia se denota en las obras que posteriormente realizó en España, adonde regresaría tras la muerte del duque.

Una vez de vuelta en su país natal, trabajó principalmente en diferentes ciudades y poblaciones del reino de Castilla, pero dos de sus grandes obras se encuentran en la localidad de nacimiento. Tanto este retablo como otro que realizó de la Santa Cruz.

Concretamente en la obra que nos ocupa realizó varias tablas en los que narra pasaje de la vida de la Virgen María. Mientras que en el banco situado en la base del retablo aparece la representación de varios personajes del Antiguo Testamento.

La obra la realizaría poco tiempo después de regresar a España hacia el año 1482. No podemos ver hoy el retablo tal y como lo concluyó el artista, ya que años después (en 1556), la traza gótica original fue transformada por un nieto del artista, Inocencio Berruguete, en un estructura de un corte y apariencia más renacentista. Algo que también supuso una alteración de las tablas, ya que los fondos de oro de algunas escenas se sustituyeron por repintes de paisaje.

No obstante, aunque en un orden diferente se conservan las tablas superiores con las escenas de la vida de María que relatan el Anuncio a Santa Ana, el Anuncio a San Joaquín (ambos eran los padres de la Virgen), el Nacimiento de María, la Virgen y los pretendientes, la Anunciación y finalmente el Nacimiento de Jesús.

Mientras que abajo se ven a personajes citados en el Antiguo Testamento, que de alguna forma actúan como figuras que establecen concordancias entre el Antiguo y el Nuevo Testamento. Se trata de retratos de medio cuerpo y representan a David, Salomón, Ezequías, Esdras y Ozias. Unos personajes de porte sumamente grave, logrado a partir de una pintura muy naturalista al mismo tiempo que muy equilibrada.

Los historiadores del arte de esta época han valorado enormemente la calidad de esta tablas. De hecho, han llegado a escribir que la mirada de estos personajes, sus gestos contenidos y su pose se pueden considerar e de alguna forma como el inicio y el nacimiento del gran retrato en la pintura española.

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