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Retrato de Dostoievski de Ilya Glazunov

Publicado por A. Cerra

La figura del pintor ruso Ilya Glazunov es sumamente importante en el panorama artístico de su país durante la segunda mitad del siglo XX y los primeros años del XXI, hasta su muerte en 2017. Un artista que dio sus primeros pasos en San Petersburgo y que jamás se alejó de la pintura figurativa, de hecho decía que no le gustaban nada artistas como Picasso o el ruso Kandisnky.

Retrato de Dostoievski de Ilya Glazunov

Por otra parte, sus intereses temáticos se centraron en ilustrar la historia rusa, pero alejándose del estilo del realismo socialista, cuyo régimen criticó en más de una ocasión. Algo que no le impidió retratar a sus dirigentes como el máximo mandatario soviético Leonidas Breznev.

Lo cierto es que el retrato fue una de las disciplinas en las que más destacó. Y lo hizo retratando tanto en Rusia a muchos de los personajes claves de su tiempo como viajando al exterior para pintar a otras figuras destacadas, desde artistas como el mexicano David Alfaro Siqueiros hasta políticos como Indira Gandhi o Salvador Allende, pasando por bellas actrices como Gina Lollobrigida o reyes como Juan Carlos I.

Todos estos retratos fueron de personajes contemporáneos y posaron en algún momento para él, pero también retrató a otras figuras históricas, como la que vemos aquí del escritor Fiodor Dostoievski, el autor de obras carismáticas de la cultura rusa como pueden ser Los hermanos Karamazov o El jugador. De hecho, Glazunov pintó en varias ocasiones el rostro del literato, y también ilustró muchas de sus obras asentadas ya en la cultura popular de su país.

Ese era el gran leit motiv de muchos de sus trabajos, ayudar a mostrar la cultura rusa. Por ese motivo, pese a sus enfrentamientos más o menos habituales con el régimen socialista fue nombrado en el año 1980 “Artista del Pueblo de la URSS”. Y tuvo otros muchos nombramientos como ser fundador de la Academia de Pintura, Escultura y Arquitectura, que a día de hoy sigue llevando su nombre.

Y entre los años 1996 y 1999, fue el encargado de dirigir la restauración artística del edificio más carismático del país. Ni más ni menos que el Gran Palacio del Kremlin de Moscú. En la misma capital rusas se pueden ver hoy en días la mayor parte de sus obras, en la Galería Glazunov, un lugar creado ex profeso para contemplar su peculiar estilo y el singular enfoque que le daba a las diversas temáticas que trató en sus óleos e ilustraciones, una labor que llegó a premiar la UNESCO otorgándole la medalla de oro por su contribución al arte del mundo.

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