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Retrato de Champollion

Publicado por A. Cerra

El motivo para incluir este cuadro realizado en el año 1831 por el pintor Leon Cogniet y que hoy es propiedad del Museo del Louvre de París en el blog de arte de Laguia2000 realmente no es tanto su calidad artística como la presentación del personaje a quien retrata.

Es cierto que el retrato en sí es una buena obra, característica de la producción de este pintor a medio camino entre el Neoclasicismo y el Romanticismo, ya que ha legado un puñado de obras interesantes. Si bien destacó más como maestro de pintores, formando durante años a un sinfín de artistas franceses.

Retrato de Champollion

Pero como decíamos lo más interesante de este busto es el retratado, que no es otro que Jean François Champollion (1790 – 1832), el egiptólogo más famoso de todos los tiempos, ya que fue él quien descifró las claves de la Piedra Rosetta en la que hallan las claves para comprender la escritura jeroglífica del Antiguo Egipto.

Y es que esta enorme piedra es una estela egipcia con un texto inscrito. Se trata de un decreto promulgado en el año 195 a. C. en la ciudad de Menfis y por orden del faraón Ptolomeo V. Pero lo extraordinario es que ese decreto se halla inscrito en tres tipos de escritura. En la zona más alta está relatado a partir de jeroglíficos egipcios. En el centro pone lo mismo pero en escritura domótica. Y por último, en el área más baja está en griego antiguo. Es decir, que gracias a esto se desentrañaron los secretos de muchos jeroglíficos antiguos.

Curiosamente la Piedra Rosetta se expone en el Museo Británico de Londres desde el año 1802, poco después de su hallazgo en el delta del Nilo, y tuvo que ser un francés, como Jean François Champollion quien la descifrara. Sin embargo esa tarea no fue tan fácil como comparar los textos en las diferentes escrituras.

La verdad que Champollion antes de eso tuvo que reconocer un alfabeto egipcio estudiando las inscripciones de numerosos templos como por ejemplo el de Karnak. Y además eso lo hizo sin viajar a Egipto. Un sueño que no cumplió hasta que entró a formar parte del departamento de egiptología del Louvre y finalmente viajó en una expedición científica a Egipto en el año 1828.

Ese sería su único viaje al Egipto de los faraones, y por supuesto dejó por escrito una amplia crónica de todo aquello que vio y le fascinó desde las Pirámides de Gizeh en las proximidades de El Cairo hasta el monumental Abu Simbel ya en tierras nubias.

Un viaje y un trabajo de campo que duró 18 meses y que a su salud, de natural enfermiza, dejó prácticamente herida de muerte. De hecho pocos meses después falleció con solo 41 años de edad.

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