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Retrato de los Marqueses de Linares de Pradilla

Publicado por A. Cerra

El pintor aragonés Francisco Pradilla y Ortiz (1848 – 1921) es uno de los más importantes en la España de su tiempo. Si bien es cierto que su estilo y temáticas de pintura histórica o mitológica estaban un tanto retrasadas respecto a las tendencias artísticas más modernas que se estaban desarrollando en Europa. No obstante, es indudable la calidad de su pintura viendo obras tan espectaculares como La rendición de Granada o La Muerte de Juana la Loca.

Retrato de los Marqueses de Linares, de Pradilla

El caso es que Pradilla dio sus primeros pasos como pintor, trabajando con unos decoradores en Zaragoza. Y esa tarea decorativa sin duda luego le sirvió para la realización de otros muchos encargos a lo largo de su vida. Como por ejemplo, los distintos cuadros que pintó para el Palacio de Linares en Madrid.

Allí, los marqueses de Linares, José de Murga y Reolid, y doña Raimunda Osorio y Ortega, llevaron a cabo una de las obras arquitectónicas más apasionantes en el Madrid del último tercio del siglo XIX. Se hicieron construir un espectacular palacio, donde la arquitectura quizás no llame tanto la atención, y menos ahora en una plaza tan monumental como es la de la Fuente Cibeles. Pero en cambio su interior es fastuoso.

En sus distintas plantas promovieron una decoración ecléctica que mezcla estilos y los materiales más ricos. Y donde participaron algunos de los creadores más insignes del momento, como por ejemplo Francisco Pradilla, un pintor que gozaba de un enorme prestigio, tanto que llegó ser el director del cercano Museo del Prado.

Pradilla hizo los cuadros cenitales y murales de diversas estancias de la planta noble del edificio. Podemos ver sus creaciones de ambientación mitológica en las antesalas y en el esplendoroso salón de baile del Palacio de Linares. Allí creó todo un programa alegórico en cuanto al tema del baile y la diversión. Y lo hizo por medio de grandes lienzos que luego fueron colocados en su posición definitiva como si fueran frescos.

Pero además de eso, los marqueses le encargaron que hiciera dos enormes lienzos con sus retratos. Hoy en día esos grandes cuadros vuelven a colgar en la estancia que fuera el despacho del marqués. Son dos cuadros que el pintor hizo en el propio palacio, ya que se ve claramente que a la esposa nos la presenta en la escalinata monumental de la residencia. Mientras que el marqués fue retratado en la sala de la biblioteca donde todavía se ve la enorme librería de ebanistería.

En definitiva, estos dos cuadros y en general todo el Palacio de Linares, son los testigos de un Madrid aristocrático que ya desapareció. De hecho, toda la construcción llegó estar amenazada de derribo. Sin embargo, por fortuna se salvó y hoy se conserva como sede de la Casa de América, promoviendo actividades culturales entre España y los países latinoamericanos.

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