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Retrato de Miss Dolly de Toulouse Lautrec

Publicado por A. Cerra

Henri Toulouse Lautrec pintó numerosos retratos de mujeres a lo largo de su vida. Pero generalmente son retratos en otras escenas más amplias, como por ejemplo en su cuadro En el Moulin Rouge, e incluso como parte destacada de sus famosos carteles. Sin embargo, en muy pocas ocasiones hizo un retrato como este de Miss Dolly, donde el rostro de la chica llena prácticamente toda la imagen.

Retrato de Miss Dolly de Toulouse Lautrec

El cuadro hoy en día está en el Museo de Toulouse Lautrec de su ciudad natal, Albi. Pero no lo hizo allí, ya que sabemos toda la historia de esta obra.

Fue en 1899, en un año en el que el pintor había pasado un tiempo recluido en un hospital psiquiátrico para tratar sus crisis y su alcoholismo. De modo que decidió emprender un viaje junto a un familiar. Y estando en la ciudad portuaria de Le Havre, en el norte de Francia para embarcar rumbo a Burdeos, entró a una taberna donde conoció a esta mujer que trabajaba allí de camarera y bailarina.

De manera inmediata, el artista quedó deslumbrado por la muchacha, y allí mismo le hizo este retrato.

Es un óleo en el que se ve la pincelada suelta y precisa de Toulouse Lautrec. Todo la superficie lo ocupa la cabeza y el busto de la chica, cuya tez blanca y cabellos dorados destaca de una forma grandiosa sobre el fondo azulado y repleto de formas geométrica. Una geometría que da más protagonismo a las líneas curvas de la nariz, la boca, el pañuelo o los rizos del pelo. Magistral. Y por si fuera poco también hay un juego de azules entre el fondo, el vestido de Miss Dolly y sus dos ojos hacia el centro de la composición.

Es cierto que la obra es un óleo pintado sobre una tabla de madera, pero la apariencia es casi de acuarela y de dibujo, debido a la gran disolución de la pintura y las líneas que marcan siempre el estilo de este pintor. El cual aquí se nos muestra extraordinariamente fresco y capaz de retratar esa belleza de mujer y trasladarnos la idea de una personalidad muy alegre.

Estamos ante uno de los mejores retratos de este artista, que aquí sin renunciar a los elementos más característicos de su arte: líneas, sinuosidad, dinamismo,… nos muestra una mujer que con solo mirarla sabemos que es toda una seductora. Y además de eso, los historiadores del arte ven en esta obra ciertos detalles que avanzan otros estilos de vanguardia, como el precubismo que vemos en ese fondo de formas geométricas o la espontaneidad y fuerza que luego se verá en el Expresionismo.

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