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Retrato de un desconocido de Botticelli

Publicado por A. Cerra

Esta obra pintada por Sandro Botticelli entre los años 1474 y 1475 la realizó sobre una tabla y la pintó con la técnica del temple. Hoy en día es parte de una de las principales colecciones de pintura italiana: la Galería de los Uffizi en Florencia.

Es un cuadro enigmático, tanto porque no sabemos quién es el retratado como por la presentación que hace del personaje. La posición del rostro y el fondo a vista de pájaro está tomado como una influencia de la retratística de origen flamenco. Tenemos el rostro en escorzo, y sin embargo las manos y los hombros están presentados totalmente de frente. De este modo, Botticelli consigue realzar los rasgos del personaje y posa la mirada vuelta en el espectador, como si lo implicará en una charla con el retratado.

Retrato de un desconocido de Botticelli

Retrato de un desconocido de Botticelli

Llama la atención la medalla situada en el eje central del cuadro. Una medalla que era un círculo de madera en relieve sobre el que se imprimió el sello de una medalla de Cosme el Viejo, lo cual ha servido para especular sobre la identificación del personaje, quién tal vez fuera un miembro de la misma familia Medicis o uno de sus subalternos muy apreciado por esta familia de nobles, que durante muchos años fueron en la práctica monarca de la república de Florencia.

Como retratista, Botticelli se nos muestra como un pintor capaz de buscar y plasmar una captación naturalista del personaje, a través de la individualización de los rasgos fisionómicos, todo ello hecho siempre con un modelado sumamente delicado, tanto como el que se aprecia en sus obras más afamadas de La Primavera o El nacimiento de Venus.

El retrato nos plantea una composición basada en una pirámide que forma el busto, los hombros y los cabellos negros, y cuya cúspide ocupa el tono rojo del bonete que cubre la cabeza del retratado.

Así, la gran masa de color es oscura, verdosa, negra, y el toque rojo del gorro, lo cual le sirve para destacar de una manera muy potente los tonos suaves y delicados del rostro. En esa cara lo más llamativo tal vez sean los ojos, unos ojos que parecen seguir al espectador se sitúe en el ángulo que se sitúe respecto al cuadro.

Los historiadores y críticos de arte consideran que esta tabla de Botticelli llega a resumir el retrato florentino del siglo XV, ya que en ella se integran todos los elementos y variantes tópicas de la pintura retratística del Quattrocento. O sea, se trata de un retrato de busto, el fondo que se utiliza es un paisaje bastante neutro y no identificable, y el personaje se nos muestra de perfil, así como se incluyen elementos anecdóticos y alegóricos para su identificación o para conocer sus logros, algo que aquí se manifiesta en la medalla que porta en sus manos, pero que sin embargo para nosotros no resuelve el enigma de saber quién fue este personaje de la Florencia del siglo XV.

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