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«Sopa Campbell» de Andy Warhol

Publicado por Chus

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A finales de los años 50 del siglo XX aparece más o menos simultáneamente en Inglaterra y Estados Unidos, un movimiento artístico conocido como Pop Art, pero lo hace de forma independiente, y donde adquiere una mayor relevancia y espectacularidad es en América. Enseguida se convierte en un movimiento con amplios seguidores sobre todo entre la gente joven. El Pop Art dio origen a una cultura particular, con formas y temas fáciles y divertidos, con un contenido superficial que puede ser captado fácilmente, debido a lo cual fue apreciado y aplaudido por un público amplio y elemental. Los artistas del pop Art, reivindicaban con ello una “nueva cultura popular” para hacer frente a otras corrientes artísticas minoritarias, que exigían un público entendido y erudito, como el irracionalismo, el cientifismo, etc.

La civilización del consumo se convierte en objeto artístico, ya que los temas se extraen de las revistas ilustradas populares, de los carteles publicitarios, los cómics, los mitos e ídolos del cine, la televisión y el rock, de la iconografía comercial,…, en fin de la iconografía del hombre de la calle. Además, son imágenes que se toman tal cual, sin embellecerlas, reafirmando incluso su carácter de producción en serie. Técnicamente son frecuentes los colores chillones, la factura impersonal, la repetición, la seriación, los recursos publicitarios y la reproducción mecánica. Su finalidad parecía consistir en descubrir para el arte todo lo que hasta entonces había sido considerado indigno, rompiendo con ello todos los tabús. En este sentido, se vincula con el dadaísmo, ya que en el fondo se trata de “ready made”, objetos listos para ser utilizados, solo hay que sacarlos de su contexto.

Andy Warhol (1928-1987) fue la gran estrella del movimiento. Fue un destacado diseñador gráfico e ilustrador comercial. Desde sus primeras obras juega con objetos y productos comerciales muy populares (botes de sopa, detergente, botellas de coca-cola, etc.), reproducidos en pintura o serigrafía, con un tratamiento fotográfico y publicitario, utilizando incluso la repetición de la misma imagen, en ocasiones con cambios cromáticos. Ni siquiera se molestaba por inventar imágenes y si al principio pintaba a mano sus cuadros, con el tiempo llego a utilizar la serigrafía comercial. Para él el arte es un artículo de consumo más, llegando a afirmar que “el significado de mi obra está en la superficie, detrás de ella no hay nada”.

En su afán por hacerse popular y famoso, aglutinó en su estudio a artistas y bohemios en general interesados en realizar su tipo de arte. Esta agrupación fue conocida como “La Factory”, hervidero artístico en el que se fraguaron no solo obras de arte, sino también películas realizadas por Warhol, y música, ya que el artista fue manager de la Velvet Underground (con Lou Reed), con lo que podemos concluir que fue un artista multidisciplinar.

La lata de sopa Campbell es una representación totalmente cotidiana, ya que se trataba de un tipo de producto muy frecuente en la América de los años sesenta, que casi cualquier persona podía tener en su despensa y fue uno de los motivos que más repitió Warhol. En todos ellos se transmite una sensación de irrealidad, pues parecen un tanto artificiosos, tal vez como crítica a la sociedad de consumo americana.

Además de las latas de sopa Campbell, Warhol también se destacó por sus retratos de celebridades como Marilyn Monroe, Elvis Presley y Jackie Kennedy, entre otros. Estos retratos, al igual que las latas de sopa, se caracterizan por su repetición y variaciones cromáticas, que le dan un aire de producción en serie, reflejando la masificación y la cultura de consumo de la época.

Warhol también experimentó con otras técnicas y medios, como la escultura y el cine. Sus películas, aunque menos conocidas que sus pinturas, también reflejan su visión crítica de la sociedad y la cultura de consumo. En estas, solía retratar la vida cotidiana y las actividades mundanas, a veces de manera provocativa y controvertida.

A pesar de su aparente superficialidad, la obra de Warhol ha sido objeto de numerosos análisis e interpretaciones. Algunos críticos sostienen que su obra es una crítica mordaz a la cultura de consumo y la banalidad de la vida moderna, mientras que otros la ven como una celebración de la misma. Independientemente de cómo se interprete, lo cierto es que la obra de Warhol ha dejado una huella imborrable en el arte contemporáneo y sigue siendo objeto de estudio y admiración.