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Terraza en Sainte Adresse, Monet

Publicado por Laura Prieto Fernández

Detrás de cada obra arte, de cada lienzo o pintura se esconde una historia que a menudo pasa inadvertida para los ojos inexpertos del espectador; pero más allá de la iconografía del lienzo, los artistas no dejan de ser personas y en la mayoría de los casos con una gran sensibilidad, de modo que sus problemas quedan en ocasiones reflejado en la obra en la que están trabajando.

El lienzo que aquí nos ocupa lleva por título El jardín o La terraza de Sainte Adresse y es un pequeño lienzo de unos ciento veinte centímetros de anchura y noventa y ocho de altura pintado por el artista impresionista Claude Monet. La obra que en la actualidad se exhibe en el Museo Metropolitano de Nueva York parece representar una de las temáticas más comunes en cuanto a la estética del impresionismo se refiere, el modo de vida de la burguesía francesa. En la obra apreciamos a un grupo de personajes que disfrutan relajados de una jornada veraniega en la terraza del jardín de Saint Adresse.

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Entre los personajes que aparecen en la obra de Monet podemos reconocer a su propio padre Adolphe Monet y a una prima lejana del pintor acompañados de otros dos personajes que no se han podido reconocer. El lienzo presenta una perspectiva elevada ya que según parece el artista se encontraba situado en una de las terrazas de la casa cuando realizó el lienzo; los colores son brillantes y se pueden apreciar un buen número de juegos lumínico que se vuelcan en las sombras que rodean a los personajes.

Sin embargo, es una frase extraída de una carta a su amigo Bazille la que nos da la clave para interpretar con rigor la obra que aquí analizamos. Monet le explica a su amigo como sufre al pensar que la futura madre de su hijo no tiene para comer y es que La terraza de Sainte Adresse fue pintada en un momento en el que el artista dejó a la madre de su hijo en París para viajar con su familia al retiro veraniego de Saint Adresse con el fin de recobrar el favor –sobre todo económico- de su padre. Monet y Adolphe siempre habían mantenido una relación más que tirante puesto que su familia burguesa no acababa de aceptar el hecho de que el artista llevase una vida bohemia; la situación se volvió aún más tirante cuando el artista dejó embarazada a la joven Camille y en un intento de acercar los lazos familiares el artista pasa el verano con su padre, no sin sufrir por su novia e hijo a los que paradójicamente abandonará un poco después.