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Trágico Prólogo de John Steuart Curry

Publicado por A. Cerra

Esta pintura de grandes dimensiones (350 x 950 cm) es de una potencia visual indudable, en especial por la composición piramidal que ha elegido el autor, una composición completamente dominada por la figura de un gigante en el centro.

En realidad se trata de una pintura que representa la Guerra de Secesión de Estados Unidos en el territorio de Kansas.

Trágico Prólogo de John Stuart Curry

En el año 1937, el pintor John Steuart Curry recibió el encargo de hacer la decoración pictórica de diversas salas del Capitolio de Topeka, la capital del estado de Kansas. Tenía que hacer varias pinturas que representaran la historia de esas tierras, y también que plasmarán de alguna forma su presente y sus esperanzas de futuro.

El caso es que Curry invirtió desde 1937 hasta 1942 para culminar un conjunto de obras muy interesantes. Pero entre todas ellas destaca este enorme lienzo titulado Trágico Prólogo.

En él vemos los dos bandos de sudistas y de abolicionistas enfrentados. Son fácilmente identificables por las banderas, y por supuesto están en una actitud belicosa. Todos ellos ubicados en el duro paisaje de Kansas, donde son habituales los tornados como vemos en el lado izquierdo de la tela. Al igual que son bastante normales los incendios en sus campos de cultivo, tal y como se representa a la derecha.

Y también relacionado con ese paisaje y su historia, el pintor ha representado en un segundo plano una caravana de pioneros rumbo al oeste. Una caravana que marca una horizontal que cruza la tela y le da profundidad.

No obstante, lo más llamativo de todo el cuadro es la escena central de los dos bandos preparándose para la guerra y sobre todo la figura de ese gran personaje en el medio. Este no es otro que John Brown, cuya poderosa presencia le dio el toque de polémica a la obra.

John Brown luchó en el bando abolicionista y se llegó a convertir en un héroe popular debido a la crudeza con la que combatió el esclavismo de los sudistas. De hecho, muchos los consideraron uno de los provocadores de la Guerra de Secesión tras alguna que otra matanza que hizo en 1856 acompañado de sus hijos y de otros milicianos.

E incluso más tarde, ya en el estado de Virginia fue acusado de organizar una rebelión de los esclavos en 1859, motivo por el que fue detenido y condenado a muerte.

Pero ese perfil un tanto controvertido desparece por completo en este cuadro, donde lo vemos como un gigante sobre el resto de la escena, y con la apariencia de un profeta o un predicador guiando al resto. Eso sí con un arma en la mano y pisando sin misericordia al enemigo.

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