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Tres Santos de Stephan Lochner

Publicado por A. Cerra

Tres Santos de Stephan Lochner

Para hacernos idea de las dimensiones que alcanzó en su época un pintor como Stephan Lochner basta con saber que cuando Alberto Durero viajó hasta la Catedral de Colonia pagó por solo ver el retablo de la Adoración de los Reyes Magos que había hecho este pintor gótico alemán.

Se saben pocas cosas de la vida de Lochner. De hecho, solo es seguro que estuvo activo entre los años 1442 y el 1451, cuando falleció. Eso y que pintó numerosas obras de temática religiosa, como el citado retablo u otras como su Presentación de Jesús en el templo. Y también realizaría un retablo más amplio que incluía esta tabla de los Tres Santos.

Y es que este trabajo realizado con pinturas al óleo sobre madera de roble en realidad era únicamente la parte interior del ala izquierda de un retablo más amplio, cuyos partes se han perdido o están muy dañadas. No ocurre así con este trozo que representa a San Mateo, Santa Catalina de Alejandría y San Juan.

Estos personajes harían pareja con los otros tres santos del ala derecha donde estaban San Marcos, Santa Bárbara y San Lucas. Es decir, que aparecían representados los Cuatro Evangelistas y dos santas muy veneradas a mediados del siglo XV en Alemania y por lo tanto muy representadas en el arte gótico de ese país.

Los personajes son perfectamente reconocibles, ya que aparecen con sus atributos iconográficos clásicos. Es decir, San Mateo tiene a sus pies la habitual águila, mientras que San Juan está acompañado por un ángel. Y en cuanto a Catalina de Alejandría lleva la espalda con la que fue decapitada, al igual que se ven partes rotas de la rueda con cuchillas en la que sufrió martirio.

Pero todo elemento narrativo recae en el conocimiento de estos símbolos, ya que ellos en sí posan de pie, sobre un suelo de piedra y contra un fondo dorado, el cual sirve para captar la luz y darle suntuosidad al trío.

La forma de pintar de Lochner combina contornos nítidos con volúmenes suaves. Y es interesante comprobar cómo va repitiendo los colores (verde, rojo y blanco) de manera que consigue darles unidad a las figuras. Las cuales por otra parte parecen seguir los pasos de una danza de la época. Eso se deduce al comparar esta tabla con su pareja, que mucho más deteriorada se conserva en Colonia. Y es que en una, las tres figuras adelantan el pie derecho, y en la otra el izquierdo, recordando los bailes de parejas enfrentadas que dan pasos cortos al ritmo de la música. Es algo difícil de imaginar para nosotros, y más aún si ver todo el conjunto a la vez, pero en su tiempo sería un detalle muy evidente a los ojos de los espectadores.