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Vista de Marissel de Corot

Publicado por A. Cerra

Camille Corot pintó esta vista de paisaje en un lugar muy cercano a la ciudad francesa de Beauvais. Era el año 1866 y al año siguiente lo expuso en el Salón de Artistas, vendiéndolo casi de inmediato, lo que nos habla muy bien del prestigio que había alcanzado el pintor en la época.

Corot había descubierto esta zona cercana a París unos cuantos años gracias a su contacto con otro pintor, M. Badin, quien además era el director de la Fábrica de Tapices. Y desde que llegó por primera vez en 1857, volvió una y otra vez a Beauvais y sus alrededores. Este es un buen ejemplo, que además plasma el tradicional interés de Corot por los paisajes donde aparecieran ríos, como podemos ver en muchos de sus cuadros del tipo el Puente de Nantes. Una obra que, al igual que Vista de Marissel, se expone en el Museo del Louvre de París.

Vista de Marissel de Corot

El pintor durante esas estancias iba haciendo excursiones y llegaba a lugares como la aldea de Marissel, cuya iglesia vemos al fondo, estando en el primer plano el arroyo Therain que baña los campos del valle. Por cierto, este paraje le encantaba, y de hecho lo retrató en varias ocasiones a lo largo del tiempo.

En este caso estamos ante un lienzo de extraordinaria delicadeza. Para él realizó un magnífico y sutil estudio de la luz, contemplándola con paciencia hasta encontrar los efectos lumínicos que estaba buscando. Se trata de una luz matinal bastante tenue, propia de una mañana de finales de invierno, cuando en las ramas de los árboles comienzan a brotar las primeras hojas del año.

Sin duda hay muchos cuadros a lo largo de la Historia del Arte inspirados en los comienzos de la primavera, pero pocos han sabido mostrar los primeros compases inciertos de esa estación, cuando se alternan los elementos que anuncian un renacer con otros que parecen augurar que el duro invierno se va a prolongar durante más tiempo del deseado.

Por otra parte, hay que destacar el arte de Corot como paisajista. Es conocido por su capacidad para representar de forma realista tanto espacios naturales como urbanos, pero para lograr ese realismo sabe introducir ciertos trucos visuales y pequeñas modificaciones que engrandecen tanto su pintura como el lugar representado.

Por ejemplo aquí supo alargar un poquito la perspectiva que conduce hacia el edificio de la iglesia, al igual que eliminó la presencia de un cercado que existía. Eso lo podemos saber gracias a que en su momento, un fotógrafo de la zona acudió ex profeso al lugar para fotografiar el lugar y plantear una comparativa entre el lienzo y la realidad. Algo que hoy en día ya no es posible, dado que el sitio está completamente transformado y solo es reconocible el templo de la población.

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