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Vulcano encadenando a Prometeo de Baburen

Publicado por A. Cerra

El influjo del arte del italiano Caravaggio lo podemos rastrear en los cuadros de numerosos pintores de toda Europa. Es lo que se ha llamado el “caravaggismo” y hoy os traemos un pintor holandés que se identifica a la perfección con esa corriente. Es Dirk van Baburen (h. 1595 – 1624). Un creador que había viajado a Italia para conocer de primera mano el arte del momento y que llevó luego hasta Holanda muchas de las lecciones aprendidas allí. Pero lamentablemente su temprana muerte no le permitió desarrollar mucho más su arte.

Vulcano encadenando a Prometeo de Banburen

No obstante, en tan corto periodo de vida nos ha legado obras muy interesantes como este lienzo titulado Vulcano encadenando a Prometeo que realizó poco antes de morir y que actualmente se conserva en el Rijksmuseum de Ámsterdam.

Lo cierto es que van Baburen estuvo casi 10 años en Italia y quedó completamente prendado del gusto caravaggesco, y es innegable que podamos relacionar esta obra con la famosa Crucifixión de San Pedro del propio Caravaggio. La verdad es que la composición, los escorzos de las figuras, sobre todo de Prometeo, y el juego de claroscuros tan tenebristas fue toda una novedad en el arte holandés a su regreso a Utrecht. Un lugar donde por entonces imperaba un arte mucho más académico y hasta amanerado.

La irrupción en el panorama artístico de los Países Bajos de obras como esta iba a suponer un importante cambio. Era incorporar a esa tradición las formas más excesivas y teatrales que habían llegado con la pintura barroca. Un arte lleno de contrastes y que tuvo un éxito profundo en ese país del norte de Europa, donde en poco tiempo iban a surgir grandísimos maestros como Rembrandt o Vermeer, que desde luego conocieron el arte de van Baburen.

Lo conocieron y lo admiraron por su calidad y sus efectos pictóricos de lo más novedosos. Por ejemplo aquí podemos ver que dominaba la pintura de la figura humana, y tenía un dominio casi académico de la anatomía. La pinta con realismo pero también con dramatismo. Vemos que en estos cuerpos hay veracidad y casi se pueden tocar. Dan esa sensación por el efecto de luz rasante que los recorre. Un efecto que es marca de la casa de los pintores caravaggescos, ya que sirve para generar sensaciones de miedo o de ira en los personajes, algo que también se descubre por ejemplo en otra obra de un artista del caravaggismo y que también plasma una escena de dolor, como es el Martirio de San Felipe del español José de Ribera.

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