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Lobos Marinos de Mar del Plata

Publicado por A. Cerra

Este monumento escultórico ubicado en el paseo marítimo de la ciudad de Mar del Plata es el gran símbolo de esta urbe de Argentina. Y hace mención a algo tan evidente como la presencia de estos enormes mamíferos marinos en las aguas cercanas, y en las propias playas de la ciudad.

Desde la colocación de las dos esculturas en los años 40 del pasado siglo XX, se han convertido en una de las imágenes emblemáticas de Mar del Plata, y no hay turista que veranee aquí que no acabe tomándose una foto sonriendo junto a los enormes lobos marinos labrados en piedra cuarcita de la zona.

Monumento a los lobos marinos en Mar del Plata

Oficialmente la escultura es una obra del reputado artista José Fioravanti (1896 – 1977) con obras tan renombradas como sus decoraciones en la presidencial Casa Rosada en el corazón de Buenos Aires, y otros monumentos repartidos por la capital argentina como los que homenajean a Nicolás Avellaneda, Simón Bolívar o Roque Sáenz Peña.

Sin embargo, parece que en realidad el artista argentino sobre todo fue el diseñador e ideólogo de la obra, mientras que su materialización la llevaría a cabo un escultor de origen esloveno, Janez Anton Gruden, nacido en 1897 en el seno de una familia vinculada con el trabajo del mármol y emigrado a tierras argentinas en las primeras décadas del siglo XX.

Lo cierto es que Gruden trabajó como escultor en otros monumentos del país, incluido el impresionante Monumento a la Bandera Nacional en Rosario, pero su nombre tan apenas ha trascendido como autor y artista. En realidad, no se le puede considerar el creador como tal, más bien fue un artesano de excelente cualificación. Si bien es verdad que a lo largo de la historia de la escultura, detrás de casi todos los grandes artistas había un grupo de trabajadores que eran los encargados de desarrollas las faenas manuales más duras. Algo que por supuesto también sigue ocurriendo en la actualidad.

Muchos escultores optan por trabajar con materiales metálicos y con obras de grandes dimensiones, y es obvio que no son ellos los que manipulan tales estructuras. Sencillamente las idean, y dirigen su materialización. El artista consumado es quien firma esas creaciones, mientras que todo su equipo y colaboradores quedan en el anonimato. Eso ha ocurrido durante siglos. En realidad, lo extraño es que lo ha pasado con este escultor esloveno, ya que su nombre de una forma y otra ha pasado a la historia, porque al igual que hemos hecho aquí, por regla general se le nombra siempre que se menciona la autoría de los célebres Lobos Marinos de Mar del Plata.

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