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La imposibilidad física de la muerte en la mente de un ser vivo de Damian Hirst

Publicado por A. Cerra

El arte contemporáneo de las últimas décadas se ha desarrollado por los más diversos caminos, en muchas ocasiones no exentos de provocación y polémica. Un buen ejemplo es el trabajo del artista inglés Damian Hirst (1965 -), el cual tiene en este escultura su obra más célebre.

La imposibilidad física de la muerte en un ser vivo de Damian Hirst

Se trata de un enorme tiburón tigre australiano con una longitud de más de 4 metros que fue disecado y posteriormente metido en una especie de estanque, en el que parece flotar sobre una solución transparente de aldehído fórmico. Una obra que además tiene un largo título: La imposibilidad física de la muerte en la meten de un ser vivo.

¿Provocación? ¿Arte? ¿Ciencia? Lo que está claro es que es muy rentable la fórmula, ya que esta obra en concreto la vendió por una suma considerable de varios millones de euros, y posteriormente ha repetido la fórmula en varias ocasiones con otro tipo de animales.

La idea de Damian Hirst en esta representación es mostrar una visión panorámica del animal, y recurre a un lenguaje muy similar, casi idéntico al que siempre han utilizado los diferentes museos de naturaleza del mundo. No es extraño que en las exposiciones de historia natural veamos los cadáveres de los animales como si estuvieran vivos, sin embargo allí se hace con espíritu científico y biológico, sin embargo a Hirst le preocupa más usarlos como medios para reflexionar sobre el ser humano.

Lo curioso es que la obra, que tuvo un coste tan elevado, poco después de ser realizada en 1991, no tardó muchos años en empezar a descomponerse, por lo que el tiburón original fue cambiado por otro espécimen.

La verdad es que hay que tener en cuenta que Hirst, además de una formación artística en la Universidad de Londres, también trabajó durante un tiempo en una morgue, y sin duda aquella experiencia le ha influido enormemente en su trayectoria creativa. De hecho, la muerte está casi siempre presente en sus obras. En especial en su serie de Natural History, de la cual forma parte esta representación, y otras protagonizadas por animales más “domésticos” como cabras, vacas o caballos… Pero como decimos el tema de la muerte está presente en otras muchas de sus obras como por ejemplo en Por el amor de Dios en la que transformó una calavera humana en un joya de diamantes o en sus serie de obras pictóricas realizadas a partir de miles de mariposas muertas, otra de sus producciones más polémicas, y también más rentables y cotizadas.

En definitiva que el arte del siglo XXI ha abierto caminos inesperados siglos atrás, ya que nadie pensaría que se llegarían incorporar seres vivos a las obras, algo que no solo hace Hirst. También lo han hecho otros cotizados artistas actuales como Jan Fabre, autor del impactante Cielo de las delicias.

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