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El Angelus de Millet

Publicado por A. Cerra

Se trata de un óleo pintado sobre lienzo entre los años 1855 y 1857, y expuesto en las salas del museo de Orsay de París.

Jean François Millet a partir del año 1848 se comenzó a interesar cada vez más por realizar pinturas de temática social, especialmente protagonizadas por figuras de campesinos, todas ellas anónimas pero a las que dota de una monumentalidad tremenda. Y sin duda alguna, entre todo ese conjunto de obras de Millet destaca sobremanera está de El Angelus, aunque hay otras también muy valoradas y reconocidas como Las espigadoras conservada en el Louvre de París o Las cargadoras de leña del Ermitage de San Petersburgo.

El Angelus de Millet

Por otra parte, en la pintura de Millet se denota su gran interés por la literatura del estilo realista del momento, y él como los escritores de su época tiene que describir hasta el último detalle de cada elemento que aparece en el cuadro, basta ver los detalles del pequeño carretillo junto a los campesinos, o la minuciosidad con que pinta la ropa y los aperos de trabajo de los personajes.

Esta tela en realidad es un pequeño relato que nos cuenta que unos campesinos están trabajando mientras está anocheciendo, cuando de pronto las campanas del pueblo, que se vislumbra al fondo del cuadro, tocan el Angelus. Entonces la pareja de agricultores deja de cosechar sus patatas, se paran, se yerguen reverenciosos y se disponen a rezar en actitud recogida e íntima, ocupando todo el centro del cuadro, se podría decir que recortados como estatuas sobre el monótono paisaje y alumbrados por una luz dorada en el cielo.

Semejante escena el autor la envuelve en la luz cálida del atardecer, lo cual junto a la quietud de los personajes, el horizonte tan alto, el paisaje muy plano y sin apenas accidentes geográficos ni construcciones, genera un ambiente casi mágico, cuando lo que en realidad nos está contando una escena cotidiana, que protagonizan cotidianamente muchas gentes modestas y se repite cada tarde en muchos lugares de Francia.

El cuadro ante todo transmite una atmósfera sentimental. No hay que olvidar que Millet pintaba para la refinada burguesía de la ciudad, y lo que pretendía era denunciar ciertas condiciones de trabajo del campesinado y las clases más bajas, y colaborar con ellos para que aumentaran sus derechos y mejoraran sus vidas. Por ello tenía que imprimir ese aire de monumentalidad y de sentimentalismo, sin ser especialmente crudo, para que su público burgués no se asustara y aceptara sus obras.

De esta manera, algunos historiadores del arte han calificado sus obras de artificiosas, carentes de espontaneidad y naturalidad, como muy edulcoradas. Sin embargo, para otros artistas posteriores este lienzo es una de las más grandes obras maestras de la historia, especialmente para Salvador Dalí que se declaró un auténtico devoto de esta obra, que llegó a reinterpretar en varios cuadros suyos.

La conclusión es que Millet se consideraba a sí mismo como pintor que a la vez era un poeta y un religioso.

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