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Mujer dando de pastar a una vaca de Millet

Publicado por A. Cerra

La pintura realista del artista francés Jean Françoise Millet siempre está protagonizada por personajes absolutamente anónimos y ambientadas en ambientes rurales y de campesinos. Así son sus obras más famosas y reconocibles como El Angelus o Las Espigadoras. Y así es también en esta obra de 1858 que lleva un título tan explicativo como Mujer dando de pastar a una vaca.

Mujer dando de pastar a su vaca de Millet

Mujer dando de pastar a su vaca de Millet

Él usaba estas escenas rurales y a los personajes que representaba como reproducciones artísticas de la vida real, pero aún así incluía siempre su visión especial de esa realidad. Y esa visión especial consiste en que siempre las considera como una especie de imagen religiosa. En todas estas escenas hay algo de misticismo, y lo consigue presentándonos campesinos pero de un modo muy monumental. Son figuras en las que las que vemos su austeridad, su gran dignidad y la gravedad de sus personas.

Hay un halo de melancolía en este tipo de cuadros. Estos lo plasma con una estética de tonos muy sentimental. Se ve también muy claramente su esfuerzo por lograr que esos personajes adquieran monumentalidad, pero al mismo tiempo se ve la ternura que siente hacia esas gentes pobres que viven del duro trabajo del campo. De hecho prácticamente toda su producción pictórica tuvo como protagonista a los campesinos y ganaderos de la campiña francesa, algo que le diferencia de otros pintores realistas contemporáneos como Honoré Daumier o Gustave Courbet, mucho más preocupados por representar a las clases más humildes de la sociedad urbana e industrial que estaba emergiendo en aquellos años.

Por otra parte siempre los sitúa en paisajes sencillos. En las décadas pasadas los artistas del Romanticismo como Caspar David Friedrich, autor de obras como La claridad en las montañas, habían pintado paisajes grandilocuentes, muy ampulosos, con los que no se pretendía tanto representar la naturaleza como que sirviera de elemento para transmitir sus sentimientos personales. Sin embargo, Millet pinta los paisajes mucho más simples, aunque también es cierto que prefiere las ambientaciones más intimistas. Al principio no le daba tanta importancia, pero con el paso del tiempo cada vez va a otorgarle más protagonismo a esas ambientaciones espaciales. De hecho Millet estableció contacto con los pintores de una generación posterior de la Escuela de Barbizon, especialmente interesados en los cuadros de paisaje.

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