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Cité du Vin en Burdeos

Publicado por A. Cerra

Cité du Vin en Burdeos

Esta obra de los arquitectos Anouk Legendre y Nicolas Desmazières, cabezas visibles de la agencia de arquitectura XTU, son los responsables del edificio de la Cité du Vin (la Ciudad del Vino) inaugurado en 2016 en la urbe francesa de Burdeos, a las mismas orillas del río Garona.

El edificio obviamente está vinculado al gran símbolo bordelés y una de sus principales fuentes de ingresos, el vino. Es el gran museo de esta temática a nivel mundial, el punto de encuentro para expertos y un lugar para aprender y divulgar constantemente la calidad de esos caldos. Además de ser el nuevo referente arquitectónico de la ciudad, la cual está declarada Patrimonio Mundial de la Humanidad según la UNESCO. Aún así, la obra que nació desde el principio con la vocación de convertirse en icono de Burdeos, al igual que ha ocurrido en otros lugares como Dubái con su altísimo Burj Khalifa o en Bilbao y el espectacular Museo Guggenheim.

Su apariencia es completamente informe ya que sus autores dijeron que solo pretendían evocar el alma del vino, de la ciudad y del vecino río. De ahí esas formas curvas que lo mismo se pueden vincular con la forma de retorcerse las vides que con la ondas del vino al caer en un copa.

Esa especie de flujo se ve al exterior y también guía el recorrido por su interior, por sus distintas plantas y salas donde tienen cabida desde las exposiciones hasta los espacios para catas o cursos sobre asuntos enológicos.

Por otra parte, el edificio se concibió bajo los criterios de sostenibilidad que deben guiar la arquitectura actual, aunando tanto las novedades estéticas y espaciales con el respecto al medio ambiente. La energía que consume la Cité du Vin es mayoritariamente de origen verde y local. Tiene un diseño bioclimático de alto rendimiento en el que cobra especial importancia su forma compact para optimizar al máximo la ventilación, favoreciendo así la climatización del interior.

Hay detalles muy interesantes en este sentido como que las entradas de aire en las partes bajas se aprovechan de las direcciones de los vientos dominantes en esta área bordelesa. Y la presencia del patio interior y el diseño de la parte alta favorecen la dirección de las corrientes de aire para refrigerar el lugar. E incluso el tejado se protege del sol mediante una especie de sombra ventilada que ayuda al control de la temperatura. Algo que también se consigue gracia a la uso de energía geotérmica.

En definitiva, es un edificio muy representativo de la arquitectura del siglo XXI tanto en su forma y novedosos materiales, como en su integración en la vida social de la ciudad, convirtiéndose en icono cultural, modelo económico y también referente ambiental.