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Iglesia de San Miquel de Engolasters

Publicado por A. Cerra

El Principado de Andorra tiene hasta 50 monumentos catalogados en la época del Románico, y sin duda alguna son las iglesias las grandes joyas de ese conjunto medieval. Entre ellas destacan templos como el de San Clemente en Pal, la ermita de San Joan de Caselles o la iglesia de Santa Coloma de las que ya os hemos hablado en alguna otra ocasión, pero ahora le toca el turno a otro de los espléndidos ejemplos de la arquitectura románica en Andorra: San Miquel de Engolasters.

San Miquel de Engolasters

Esta iglesia del término parroquial de Escaldes-Engordany se puede datar aproximadamente a comienzos del siglo XI, si bien los historiadores no dan una fecha concreta para su construcción. No obstante analizando su sencillez hace que sea factible esa datación, ya que se trata de una iglesia de nave única con cabecera semicircular, donde se puede ver un curioso friso de arcos. Un ornamento que sería un ejemplo de la influencia de los maestros lombardos en la arquitectura románica andorrana, y es que es muy posible que hasta aquí llegaran cuadrillas de canteros llegados desde el norte de Italia.

No obstante, el elemento más llamativo del exterior es su alto campanario, realmente desproporcionado respecto al resto del templo. Es una torre que alcanza los 17 metros de altura y en la cual hay hasta tres pisos con ventanas geminadas. E igualmente se vuelven a ver elementos decorativos propios del arte lombardo como son las lesenas o las arcuaciones ciegas.

El campanario tan alto, el tejado a dos aguas cubierto con piedra de pizarra, la nave con un porche o atrio con columnas de piedra, todo ello conforma un conjunto prototípico del arte románico. Y para completarlo hay que adentrarse en su nave rectangular. Precisamente al final de esa nave, en las paredes del presbiterio y en las del ábside se puede ver un espléndido conjunto de pinturas murales, originarias de la época románica. Si bien lo que hoy en día se ve se trata de una fiel réplica a los originales, que fueron desmontados de aquí y trasladados a las salas del Museo Nacional de Arte de Cataluña en Barcelona, donde realmente se pueden ver algunas de las mejores pinturas murales del Románico como por ejemplo las originarias de las iglesias de Tahüll. Unas iglesias también ubicadas en la cordillera de los Pirineos y relativamente cercanas a las tierras del Principado de Andorra, si bien en el caso de Tahüll serían unas obras ya en territorio de España, en la provincia de Lleida.

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