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Palacio romano de Split

Publicado por A. Cerra

Recreación del Palacio de Diocleciano

El emperador romano Diocleciano llegó al poder por sus hazañas militares, y tras alcanzar el más alto cargo imperial decidió afrontar el gobierno de sus vastos dominios creando una cúpula de poder en el que participaban varias personas. Es decir, nombró un co-emperador y posteriormente dos césares. Además burocratizó de una forma extraordinaria todo el tejido administrativo del imperio. Y por otra parte fue un enfervorecido perseguidor de cristianos por cualquier parte de sus territorios. Sin embargo, llegó un momento que se cansó de todo eso. Y por primera vez en la historia de Roma, su emperador abdicó.

Eso ocurrió en mayo del 305, año en el que Diocleciano se retiró al enorme palacio que se había hecho construir en la costa Dálmata, su región natal. En concreto lo había construido en la ciudad de Split, actualmente la segunda ciudad de Croacia.

Por supuesto mandó construir lujosas estancias para él mismo y sus allegados, así como jardines con huertos por los que pasear. Pero tampoco se olvidó de que hubiera varios templos, uno de ellos dedicado a Júpiter, el dios más poderoso del Olimpo romano y del cual el propio Diocleciano se creía descendiente. Del mismo modo mandó construir su mausoleo, el lugar donde sería enterrado tras su muerte en el año 311. Aunque por avatares de la historia, el mausoleo de este perseguidor de cristianos se acabó convirtiendo en la catedral de Split.

Además de todo eso, gran parte del palacio servía para acoger un numeroso cuerpo de legionarios. De hecho, la residencia imperial debía tener una apariencia más cercana a un castillo o fortaleza frente al mar que a un delicado palacio. Y es que todo el recinto estaba amurallado, tal y como se observa en la actualidad. Unos muros gruesos e infranqueables que solo se podían salvar atravesando las cuatro puertas del recinto, cada una de ellas orientada a un punto cardinal.

Lógicamente el palacio no ha llegado íntegro hasta nuestros días. De hecho, las estancias internas están muy transformadas por la continua ocupación que ha tenido a lo largo de los siglos. Sin embargo, la perfecta conservación de los sótanos permite descubrir la distribución interna que tuvo. Y es que esos sótanos son una réplica subterránea exacta de cómo eran la dependencias imperiales en los pisos superiores. Unas dependencias en las que había infinidad de salones, salas y dormitorios para el emperador, sus familiares y su inmenso personal de servicio. Al fin y al cabo se trataba de un espacio de varios pisos con una superficie que supera los 30.000 metros cuadrados en planta. Una construcción gigantesca.