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Torre de Tatlin

Publicado por A. Cerra

Es curioso, y paradójico, comprobar que el gran edificio del movimiento constructivista ruso no llegara a construirse. Y eso que los artistas que integraban este estilo, como Naum Gabo, El Lissitzky o Aleksander Rodchenko, abogaban por un arte que ante todo fuera útil.

Maqueta de la Torre de Tatlin

Pues bien esa cuestión de utilidad todavía había de ser más evidente en la arquitectura, y sin embargo el paradigma de la Torre de Tatlin no llegó a levantarse. Se trató de un proyecto que hizo Vladimir Tatlin (1885 – 1953) y cuyo nombre real era Monumento a la Tercera Internacional. Pero a los manuales de la arquitectura de los movimientos de vanguardia ha pasado que el sobrenombre de Torre de Tatlin en recuerdo de su autor.

Este artista recibió el encargo directamente de las autoridades del régimen soviético. Y se trataba de un encargo de lo más ambicioso, ya que pretendían construir un centro que se dedicara a la promoción de la filosofía comunista, pero no solo en la URSS, sino a escala planetaria. No obstante, aunque el plan era muy ambicioso, la verdad es que los gobernantes soviéticos jamás con contaron con fondos suficientes como para llevarlo a cabo.

Eso no impidió que Tatlin planteara la construcción, incluso realizando maquetas de gran escala. Y en esos bocetos y maquetas se aprecia que su diseñador tuvo varias fuentes de inspiración. Una es evidente, la Torre de Pisa al tratarse de un edificio que iba a estar torcido a propósito.

También la Torre Eiffel está presente aquí, ya que como en ella se quería dejar la estructura metálica completamente a la vista. Y por último, el Constructivismo Ruso se relaciona mucho con la industria y la maquinaria, de ahí que la forma de ciertos elementos recuerden a hélices de motores.

La torre iba a estar compuesta de tres estructuras giratorias de tamaño descomunal. Esas tres estructuras se basaban en formas geométricas como un cubo, un cono y un cilindro. sí. Decimos que iban a ser estructuras giratorias, y además iba a tener usos diferentes.

Por ejemplo, la que tuviera forma de cubo sería un lugar para la reunión del congreso del Partido Comunista o para impartir conferencias, e iba a estar girando muy lentamente para completar toda la rotación en un año.

En cambio el espacio cónico iba a albergar una sede ejecutiva y giraría a mayor velocidad, a una vuelta por mes. Y por último en el gran cilindro se llevarían a cabo acciones propagandísticas, y su presencia iba a destacar más aún, ya que completaría un giro completo cada día.

Sin duda era un proyecto de propaganda en sí mismo, ya que se pensaba que alcanzara una altura de hasta 400 metros en la ciudad de San Petersburgo (por entonces, Leningrado). Y que incluso hubiera un gran proyector que lanzara sus mensajes hacia las nubes del cielo convertidas en gigantesca pantalla y en símil de que el comunismo iba a alcanzar a todo el mundo.

Pero ya sabemos que la Torre de Tatlin no se construyó y el régimen soviético cayó décadas después.

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