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Yacimiento El Tajín

Publicado por A. Cerra

El patrimonio arqueológico de México es prácticamente inabarcable. Sin duda alguna lo más famoso son los restos legados por las civilizaciones mayas y mexicas, representados por Chichen Itzá o Teotihuacán, respectivamente. Pero en los grandes yacimientos de este país hay otras culturas prehispánicas muy bien representadas, como puede ser el caso de los Totonacas, quienes nos han legado el impresionante yacimiento de El Tajín en el estado de Veracruz. De él ya os hemos hablado en otra ocasión, para presentaros su Pirámide de los Nichos, pero ahora mencionaremos más generalidades sobre este lugar que alcanzaría su máximo esplendor entre el siglo IX y mediados del XII. O lo que es lo mismo, el llamado Periodo Epiclásico Mesoamericano.

Vista área del yacimiento El Tajín

Afortunadamente, esta ciudad fue abandonada, y para cuando llegaron los españoles ya nadie vivía aquí, y su ubicación se desconocía. De hecho, no fue descubierta de forma casual hasta el año 1785. Mientras que los primeros arqueólogos no llegaron hasta mucho después, ya en el siglo XX.

Y a las excavaciones, les siguieron las investigaciones y estudios, los cuales han llegado a la conclusión de que El Tajín, sus monumentos y todo su urbanismo se construyó de acuerdo a un cuidado plan guiado por la astronomía y la relación con el entorno.

La gran mayoría de los edificios excavados tienen planta cuadrangular o cuadrada, y se levantan a partir de diversos cuerpos superpuestos. Unos edificios dispuestos en un plano que también se relacionaba con los grupos sociales que habitaban la ciudad. Es decir, sin mezclarse los más poderosos que vivían en el llamado Tajín Chico, con las clases más bajas.

El Tajín Chico es lo más excavado, ya que se encuentra en la zona más alta del asentamiento. De manera que ahí se crearon los palacios y edificios administrativos. Entre los que destaca la construcción llamada Las Columnas, donde vivían los reyes o gobernadores de la urbe.

En esos edificios hay un elemento decorativo que se ha convertido en el identificativo de la cultura totonaca y más concretamente de esta ciudad de El Tajín. Son las xicalcoliuhqui, una especie de volutas de jícara (un tipo de vasija local).

De todo el complejo, además de la ya mencionada Pirámide de los Nichos, también hay que destacar el Grupo del Arroyo. Se trata de un área muy antigua donde hay cuatro edificios, conocidos por un número identificativo (16, 18, 18 y 20). Unos edificios escalonados en cuya parte superior habría templos.

También hay que mencionar destinados al típico Juego de Pelota centroamericano y prehispánico. Aquí están dispuestos por todo el yacimiento, y su interés reside en que están decorados con relieves y frisos que nos muestran rituales totonacas. Sin olvidar el elevado número de juegos de pelotas hallados en El Tajín, ya que se han identificado hasta 15 canchas diferentes.

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