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Bruto de Miguel Ángel

Publicado por A. Cerra

Este busto labrado en mármol es una obra de Miguel Ángel, el cual la realizó hacia el año 1540 y que en la actualidad forma parte de la colección de escultura renacentista del Museo Nacional del Barghello en la ciudad de Florencia.

Este trabajo fue un encargo que le hizo un amigo suyo para posteriormente dárselo al cardenal Niccola Ridolfi. Pero pese a ser un encargo, la verdad es que aquí Miguel Angel Buonarroti no solo se nos muestra como un grandísimo artista sino que además aprovecha su arte para plasmar sus ideales políticos. Y es que fue una persona muy convencida de que lo ideal era la república.

Bruto de Miguel Ángel

Bruto de Miguel Ángel

El personaje histórico de Bruto ha pasado a la historia como uno de los participantes en el asesinato de Julio César, y por aquella frase de “tú también, hijo mío”, aunque no era su hijo por el cariño que le tenía César al joven político. Pues bien, de esta manera Bruto representaba la defensa de la República de Roma en un momento en el que Julio César pretendía concentrar demasiado poder, algo que pocos años después se transformaría en la figura del emperador romano.

Por eso, Bruto es para Miguel Ángel una magnífica imagen de su ideal de política y ética, y hay que entenderlo en el momento histórico y personal en el que lo realizó. Una fase de cierta melancolía y depresión en la que ya había abandonado Florencia y se había instalado en Roma de forma definitiva. Y es que en su Florencia natal había vuelto al gobierno los Medicis, Alessandro y Cossimo, y había acumulado a su modo de entender demasiado poder. Curiosamente, a esta familia, pero a miembros anteriores había dedicado unos cuantos años antes uno de sus conjuntos artísticos más completos como es la Capilla Medicea de Florencia.

Y en lo referente a sus formas artísticas, también el artista se ha inspirado en el clasicismo del arte romano, y se califica como un busto “all’antica” (a la antigua) cuyos máximos referentes sería un obra que retrata al emperador Caracalla.

Vemos al personaje de perfil, con una cabeza que no mira al frente, pero que se muestra muy orgullosa y apoyada en un cuello muy robusto. Y el rostro lo vemos tenso, duro y con toques de dramatismo. No obstante es una imagen muy solemne y de una potencia visual indudable, se mire de frente o de perfil. De hecho, como mejor se ve la cara del personaje es mirándola de lado, y entonces se puede apreciar que hay un ligero aspecto de inacabado, que contrasta de una forma brutal con el extraordinario pulido que se aprecia en la toga, el único ropaje de del busto.

Categorías: Escultura, Renacimiento