Arte

Inicio Egipto, Escultura Esfinge de Sesostris III

Esfinge de Sesostris III

Publicado por A. Cerra

Esta escultura realizada en una piedra tan dura como la diorita se conserva en la actualidad en el museo Metropolitan de Arte de Nueva York, en Estados Unidos y por lo tanto muy lejos de su país origen: Egipto.

La obra fue realizada hacia el año 1860 antes de Cristo durante el reinado del faraón Sesostris III (1878 – 1843 a. C.), es decir un periodo integrado dentro del denominado Imperio Medio. En ella se representa el rostro de este gobernante de la XII Dinastia con un cuerpo de león, es decir, la prototípica representación de una esfinge. Una figura muy habitual en el arte del Antiguo Egipto y cuyo ejemplo más famoso es la colosal Esfinge de Gizeh que sirve de guardiana al recinto de las famosas pirámides de Keops, Kefrén y Mikerinos.

Esfinge de Sesostris III

Esfinge de Sesostris III

En el caso de esta Esfinge de Sesostris III se trata de una representación de una escala mucho menor, ya que tiene unos 42 cm de anchura por aproximadamente 75 cm de alto. No obstante posee el mismo significado de este ser fabuloso con cuerpo de león y cabeza humana que es uno de los seres fantástico que han perdurado en la estética occidental durante varios milenios.

Además, a modo de curiosidad tanto la monumental Esfinge de Gizeh como la de Sesostris III no nos han llegado intactas hasta nuestros días, y en ambas se ha perdido con el paso de tiempo tanto la nariz como la representación típica de la serpiente Ureus que solía aparecer a modo de diadema sobre la frente. Aunque en el caso de Sesostris III sí que se ha conservado la barba ceremonial del faraón, un aderezo más que acompañaba al manto real que cubría su cabeza. Por el contrario se han perdido las garras delanteras de la figura.

Es curioso apreciar como en las representaciones del Antiguo Egipto cuando se quería pintar o esculpir uno de sus dioses, lo solían hacer con cuerpo humano y cabeza de animal, para remarcar sus atributos y carácter con los rasgos de ese animal. En cambio, cuando representaban un faraón en muchas ocasiones lo hacían al revés. Con la cabeza humana, ya que era el modo de indentificarlo, mientras que sus extremidades y el cuerpo tenían formas animales. Como en este caso, ya que con las formas de un león se pretende simbolizar la fuerza sobrehumana de ese faraón.

De hecho, se puede ver como el cuerpo de león es prácticamente idéntico al de otras representaciones de esfinges, al igual que el paño real o la barba, mientras que el rostro propiamente dicho tiene unos rasgos muy individualizados. Se ve una boca muy enérgica, con los labios caídos hacia los lados. También se distinguen arrugas, dándole con ello carácter al personajes, y simbolizando con ello la responsabilidad con la que ejerce su gobierno.

Categorías: Egipto, Escultura