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La decoración en los templos griegos (II)

Publicado por Chus

Tabla de contenidos de La decoración en los templos griegos

  1. La decoración en los templos griegos (I)
  2. La decoración en los templos griegos (II)
  3. La decoración en los templos griegos (III)

También en el siglo V antes de cristo, entre el 465 y el 457, nos encontramos con el frontón oriental del templo de Zeus en Olimpia, que no muestra ninguna acción violenta, pero resuelve de manera ingeniosa el continuo de la narración y ofrece también una perfecta adaptación al marco arquitectónico. Zeus está en el centro, distinguido por su mayor altura, ya que se trata de un dios. A su izquierda aparece Oinomaos, rey de Elis, que, según la leyenda, ofrece a su hija en matrimonio a cualquier hombre que consiga llevarla en su carro y alcanzar el istmo de Corinto antes de que el propio Oinomaos le alcance y le mate. A la derecha de Zeus aparece representado un modesto joven que le escucha, Pelops, que acabará por vencer al rey y se casará con la joven. Junto a los hombres se representan a la futura esposa y su madre y, a continuación se esculpen los carros con los caballos, que vuelven sus cabezas simétricamente hacia el centro, buscando el equilibrio compositivo. Puede distinguirse detrás a un auriga agachado sosteniendo las riendas y, en el otro lado, un personaje sentado, con la mirada perdida, como presintiendo el final de Oinomaos. Cerca de los rincones se sitúan los sirvientes y otros personajes de segunda fila. En los mismos, están los dioses fluviales reclinados con las piernas tendidas hacia los vértices, justificando con su postura la perfecta adaptación a la arquitectura. Se trata de una escena tensa, en la que destaca la caracterización de la personalidad de los personajes, con la falta de interés de los sirvientes, la arrogancia de Oinomaos, la modestia de Pelops, etc.

Frontón Oeste Partenón

Los frontones del Partenón de Atenas son aún más ambiciosos que los anteriores. Como el templo era más grande de lo habitual, sus frontones eran también mayores, lo que complicaba aún más la composición, ya que se necesitaron más de veinte figuras para cubrirlos. Como además estaban colocadas más arriba de lo habitual respecto al nivel de contemplación del espectador, se hicieron también más grandes y con mayor relieve, llegando al bulto redondo. Pese a su tamaño y diseño, el acabado es de gran refinamiento, estando esculpidas incluso las espaldas de las figuras, que no iban a ser vistas una vez colocadas en su sitio. En el frontón occidental se muestra la disputa de la diosa Atenea con el dios Poseidón por el control del Ática. Las divinidades, más grandes que el resto de las figuras, están en el centro e inclinadas como separándose la una de la otra, dispuestas simétricamente en torno a un eje imaginario. A ambos lados se representan caballos que probablemente estaban encabritados. Decimos probablemente, pues no se han conservado, tan sólo podemos guiarnos por un dibujo del siglo XVII, ya que las esculturas fueron destruidas en siglos posteriores. La tensión iba cediendo a medida que nos acercamos a los extremos, para concluir en una serie de figuras reclinadas de dioses fluviales. En el oriental se recoge el nacimiento de la diosa a la que está dedicado el templo, Atenea, de su padre Zeus, con una serie de figuras de dioses que van a adaptarse perfectamente al marco triangular, destacando en el vértice el grupo de “Tres diosas” que actualmente no tienen cabeza (situadas en el British Museum de Londres), realizadas con esmerada técnica, destacando sobre todo los “paños mojados” que las cubren.

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