Arte

Inicio Escultura, Renacimiento Monumento a Bartolome Colleoni de Verrocchio

Monumento a Bartolome Colleoni de Verrocchio

Publicado por A. Cerra

Esta escultura realizada en bronce por Andrea Verrocchio se encuentra en las calles de la ciudad italiana de Venecia.

Verrocchio era de origen toscano, y su labor artística se desarrolló tanto en el campo de la pintura como en el de la escultura. Y además de por sus interesantes obras, en casi todos los casos de indudable calidad y valía artística, uno de los hechos por el que es más conocido, es porque en la ciudad de Florencia contaba con un importante taller, por el que pasaron muchos de los artistas italianos del Cinquecento, y sobre todo allí dio sus primeros pasos como aprendiz de artista un joven Leonardo da Vinci.

Bartolome Colleoni de Verrocchio

Bartolome Colleoni de Verrocchio

Pero como ya se ha dicho, Verrocchio poseyó un talento artístico enorme y su producción por sí sola es digna de pasar a la Historia del Arte como uno de los artistas más interesantes de todo el Renacimiento italiano. De hecho, en su momento fue un pintor y escultor de enorme prestigio y contaba con numerosos encargos, de ahí la amplitud de su taller. Esos encargos le llegaban de lugares distantes a su residencia habitual en Florencia.

Uno de estos encargos es esta estatua ecuestre que le encargo la ciudad de Venecia para homenajear a Bartolome Colleoni, un general que había concedido una serie de beneficios a los habitantes de la ciudad de los canales.

Las características formales de esta escultura están dentro de la tradición de esculturas ecuestres toscanas, y más concretamente está emparentada con la obra del Condottiero Gattamelata realizada por Donatello.

Verrocchio estudió en profundidad esa obra, pero también dedicó mucho tiempo a estudiar la anatomía de los caballos, algo que se manifiesta extraordinariamente en su obra, en la que se ven a la perfección todo el entramado de músculos y de venas del animal.

Este caballo se nos muestra muy airoso, con la cabeza levantada y con un robusto cuello, un gran peso que estructuralmente se compensa con la pesada cola que equilibra la figura. La cabeza del caballo se va hacia atrás, y las patas traseras están formando un acusado ángulo. Mientras que una de las patas delanteras se retrasa un poco. Esta forma de colocar las patas, le permite que una escultura tan voluminosa y pesada como ésta pueda tener tan sólo tres apoyos, ya que una de las patas delanteras está elevada, y no necesite del apoyo artificial que Donatello tuvo que poner en la escultura del Condottiero Gattamelata.

En cuanto al personaje homenajeado lo colocó cabalgando y adoptando una postura un tanto desafiante. Un desafío que en realidad hacen tanto caballo como caballero, ya que los dos aparecen con los rostros girados, como enfrentándose al que los mira desde ese lado.

Y uno de los grandes logros de esta escultura es que consiguió que mirando la escultura desde cualquier ángulo, girando en sus 360 grados, la obra nos muestre una precisa silueta y siempre dé la sensación de transmitir una concentrada energía.

Categorías: Escultura, Renacimiento