Arte

Autorretrato de Basquiat

Publicado por A. Cerra

El estadounidense Jean Michel Basquiat, al que vemos en este autorretrato de 1984, de alguna forma se convirtió en el prototipo de artista atormentado y creador infatigable a finales del siglo XX. Si bien hay que decir que tenía muchos ingredientes para triunfar.

Para empezar su familia no era marginal, tanto su padre como su madre eran dos asentados profesionales. Pero Basquiat desde pequeño mostró un carácter irreverente, apostando por una vida bohemia y por los artes más callejeros y contraculturales de los años 80, como era el hip hoy y el grafitti.

Autorretrato de Basquiat

Sus murales llamaron la atención del gran tótem de los Estados Unidos, ni más ni menos que Andy Warhol, que lo acogió entre su selecto grupo de amigos y fue su auténtico padrino, gracias al cual conoció a lo más granado del mundo cultural neoyorquino, y no solo a otros artistas, sino especialmente a galeristas y compradores con mucho dinero.

Eso supuso un cambio radical, ya que pasó de realizar grafitis en callejones o en el metro, de manera clandestina, a exponer en galerías o protagonizar las portadas de revistas de renombre. Y en esas publicaciones alternaba las páginas de cultura y arte, con las de sociedad. Porque la figura de Basquiat se transformó en icono de la marginalidad, y sin embargo se codeaba con los más pudientes.

Todo ello sin pintar de modo muy distinto a sus comienzos. Había cambiado el soporte, del hormigón de las calles al lienzo. Pero él seguía mostrando un arte que despreciaba todo el pasado de abstracción y del arte conceptual, y se centraba en las imágenes de los referentes afroamericanos y latinos, dando una enorme importancia a los músicos o a los deportistas.

En su momento su irrupción sin duda alguna supuso una importante renovación en la escena artística de Nueva York, y eso lo explotó a la perfección para ganar mucho dinero y sobre todo notoriedad. Se podría entender que su espíritu transgresor fue aceptado, aunque él intentara mantenerlo y quisiera pintar igual que en sus comienzos cuando firmaba su murales con el pseudónimo SAMO (SAMe Old shit).

En definitiva, un artista que fue todo un triunfador, que se creó su imagen, que se convirtió en una verdadera estrella y que sin embargo, murió en el año 1988 con solo 27 años de una sobredosis de heroína. Tuvo una vida corta indudablemente, pero muy intensa, y desde luego que fue un trabajador incansable, porque pese a sus pocos años, sus muchos vicios, todos los actos sociales a los que acudía en los últimos tiempos, la verdad es que hizo hasta decenas de exposiciones individuales, y en su carrera pictórica acumuló más de 1.000 obras.

Categorías: Pintura, Vanguardias Artísticas del siglo XX