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Cosecha de David Teniers el Joven

Publicado por A. Cerra

Son muchos los pintores que desde el siglo XV han dedicado series a las cuatro estaciones del calendario. Posiblemente uno de los más ejemplos singulares sean las famosas pinturas del italiano Arcimboldo. Pero son muchos los grandes maestros que se han inspirado en los cambios del paisaje y las labores agrícolas en cada época del año, incluso en tiempos más cercanos a nuestros días, como es el caso de Goya.

Cosecha de David Teniers el Joven

Pero hoy nos vamos a centrar en un cuadro del pintor flamenco David Teniers el Joven (1610 – 1690) un buen representante de lo que es la pintura barroca en tierras belgas en pleno siglo XVII.

En este caso nos vamos a centrar en el cuadro dedicado al verano, que tiene por título “La Cosecha” con lo que está clara la vinculación entre este tipo de obras y el calendario del mundo rural.

Aquí vemos algunos de los trabajos que hacen los campesinos flamencos en los meses más calurosos, pero sobre todo vemos el característico paisaje de esta zona del norte de Europa que incluye tanto Flandes como los actuales Países Bajos. Territorios donde el paisajismo era un género en sí mismo con artistas de la calidad de Ruysdael o Hobbema.

Se distingue un paisaje amable, en el que destaca alguna pequeña colina, la cual no puede impedir que dominen los amplios horizontes dominados por el cielo. Y en esta ocasión, Teniers el Joven nos deleita con un estupendo arco iris, algo que seguramente copió o replicó de obras que conocería de su compatriota Rubens, con el cual estaba emparentado indirectamente. Y es que Teniers se casó con una de las hijas de Jan Brueghel, la cual a su vez era ahijada de Rubens. De forma que podemos ver que el gremio de los artistas estaba estrechamente unido entre sí.

También llama la atención la iglesia, y su verticalidad gracias a una aguja que apunta hacia las alturas. Tanto ese detalle como el arco iris parecen enriquecer el significado de la vista, ya que se puede vincular con un pasaje bíblico en el que Dios crea un arco iris ante los ojos de Noé para plasmar la unión con la divinidad. Es decir que en esta aparente inocente vista de un paisaje belga con el que reflejar las labores veraniegas, el artista tal vez esté ocultando algún simbolismo, que a día de hoy ignoramos.

No obstante, también hay estudiosos que piensan que sencillamente es un cuadro precioso de la campiña flamenca en una tarde de julio tras una corta tormenta de verano.

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