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Cristo despidiéndose de su madre de Altdorfer

Publicado por A. Cerra

El pintor Albrecht Altdorfer (h. 1480 – 1538) es uno de los grandes maestros del Renacimiento en Alemania, y esta obra del Cristo despidiéndose de su madre realizada en óleo sobre tabla más o menos en el año 1520 y expuesta hoy en día en la National Gallery de Londres, es una de sus mejores creaciones.

Cristo despidiéndose de su madre de Altdorfer

Cristo despidiéndose de su madre de Altdorfer

En realidad, no nos han llegado muchas obras de este pintor, y sin embargo la gran pinacoteca londinense atesora dos de ellas. La primera la que protagoniza estas líneas, y la segunda titulada Paisaje con un puente.

Ambas pinturas son buenos ejemplos de cómo en ciertos pintores germánicos el paisaje empezó a cobrar una enorme importancia para que sirviera no solo como ambientación de la escena narrativa, sino que incluso se trataba de que ese paisaje aportará un tono emocional a la imagen. Y como ejemplo de ello, sirven las obras de Altdorfer o la Venus en un paisaje de Lucas Cranach.

Otra nota importante para apreciar en esta imagen son las distorsiones anatómicas que nos plantea, como por ejemplo los pies que se ven del grupo de mujeres, con María desmayada, o como muchas de las figuras sagradas son muy altas y con cabezas pequeñas. En realidad estas distorsiones no hay que entenderlas como torpeza o impericia del autor, sino que se trata de un recurso expresivo. Además de que hay que entender el momento histórico en el que se ejecutó, una época en el que el arte centroeuropeo estaba en plena transición de las formas de la Edad Media al arte renacentista.

Aquí por ejemplo, las figuras son muy altas en el primer plano, sin embargo su escala va disminuyendo de forma casi violenta conforme se van alejando hacia el fondo. Pero no solo eso, sino que en la esquina inferior derecha se ve toda una familia de personas arrodilladas, que serían los donantes de la obra, los que la encargaron y pagaron, que parecen muñecos y están a una escala completamente inverosímil respecto al resto, y desde luego es un detalle muy medieval, pese a las fechas de la tabla.

También hay que fijarse en que todas las manos de los personajes nos plantean gestos y expresiones.

Pero si hay un elemento muy particular de la pintura de Altdorfer y que era muy apreciado en la época, ese era su tratamiento del color. Algo que se nota incluso en aquellos jóvenes pintores que pasaron como aprendices o ayudantes por su taller, tal es el caso de Hans Muelich, autor del Libro de Joyas de Ana de Baviera.

Pues bien, aquí vemos una buena muestra del tratamiento del color por parte de Altdorfer. Se trata de tonos intensos, con enormes contrastes entre unas masas de color y otra, lo cual sin duda aporta una potencia expresiva innegable.

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