Arte

Inicio Pintura, Renacimiento Mujer joven peinándose de Tiziano

Mujer joven peinándose de Tiziano

Publicado por A. Cerra

Este lienzo lo realizaría Tiziano hacia el año 1515, durante el periodo que estuvo trabajando para el marqués de Mantua, Federico Gonzaga. Un personaje que pretendió que el gran pintor veneciano trabajara en exclusiva para él, cosa que obviamente no consiguió.

Hoy en día el óleo está en el Museo del Louvre de París y muchos han querido ver en él un retrato. El problema es que no se sabe quien sería la dama retratada. Para unos es Isabella Boschetti, la hermosa amante del marqués. Para otros sería Laura Dianti la bella querida de Alfonso d’Este. E incluso los hay que la identifican con Violante, la hija del pintor Palma el Viejo, que fue amante de Tiziano.

Mujer joven peinándose de Tiziano

No obstante, ninguna de esas posibilidades han sido corroboradas, e incluso algunas por las fechas nos serían viables. De ahí que la interpretación que se hace actualmente de esta obra es la de una pintura alegórica, más que un retrato.

De esta manera se cree que sería la representación de una de las habituales vanitas de la época. Unas pinturas de las que había que extraer la conclusión de la que la belleza es efímera, y acaba por desaparecer. De hecho, todos desaparecemos por completo al morir. De alguna forma en la imagen se respira una atmósfera inquietante y fúnebre. Algo habitual en este tipo de cuadros moralizantes, que se hicieron en Italia pero sobre todo en el norte de Europa con obras de Holbein o Durero y posteriormente con cuadros de por ejemplo el pintor barroco Franz Hals, autor de Joven con calavera.

Aparte de eso está claro que Tiziano ha pintado aquí su ideal de belleza. Incluso más que un retrato parece ser la imagen de una mujer que pintó en otras ocasiones como en su cuadro Amor sagrado y Amor Profano. Lo que se desconoce si sería una modelo profesional o bien una mujer que le fascinó de las fiestas galantes que por esos años solía organizar el pintor.

Vemos a esa bella mujer que se peina su larga cabellera. Y para eso usa dos espejos, uno de ellos más pequeño y sujeto por un personaje masculino semioculto en el fondo en penumbra. Mientras que gracias al espejo circular trasero vemos que la luz entra por un ventana de enfrente e ilumina de forma radiante toda la sensualidad de la muchacha. La cual vestida con la ropa cortesana del momento y en su mano lleva un tarro de ungüentos que todavía recargarán más su atractivo en todos los sentidos, a la vista, el olfato, el tacto…

En definitiva, que independientemente de quién fue la mujer retratada o del significado de la escena, al ponernos delante de esta tela podemos apreciar que Tiziano ha sabido impregnar hasta el último poro de esta mujer de sensualidad.

Categorías: Pintura, Renacimiento