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El banquete de Cleopatra de Tiépolo

Publicado por A. Cerra

Estos frescos realizados por Giovanni Battista Tiépolo en el Palacio de Labia en Venecia hacia el 1757, son un excelente ejemplo del trabajo como pintor decorador de grandes palacios que hizo a lo largo de su vida. En realidad, su habilidad para este tipo de trabajos era tal, que sus servicios fueron solicitados en diferentes lugares de Europa, ya que además de en su Italia natal, también realizó este tipo de murales en Alemania o en España.

El banquete de Cleopatra de Tiepolo

El banquete de Cleopatra de Tiepolo

Lo cierto es que durante el siglo XVIII fueron varios los artistas italianos que eran extraordinariamente cotizados por las clases más altas de la sociedad europea para decorar los interiores de sus palacios, casonas y villas de recreo. Y no solo en edificios civiles, también acudían a monasterios muy lejanos a Italia, como es el caso del Monasterio de Melk a orillas del Danubio en su tramo austriaco.

No obstante, entre toda esa pléyade de artistas italianos, el caso de Tiépolo es especial, ya que es uno de los más soberbios pintores de su tiempo.

En este caso vemos su decoración de un palacio veneciano. El tema basado en la Antigüedad, el lujo, el amor y el poder, le permitió al artista mostrar su amplio repertorio de colores y recursos pictóricos, hasta generar un fresco de lo más suntuoso.

La escena nos muestra el banquete de Cleopatra. Es decir el fastuoso festín que dio el romano Marco Antonio en honor de la reina de Egipto. Según la leyenda, Marco Antonio la hizo agasajar con un sinfín de platos sabrosos y suculentos, pero sin embargo, su adorada monarca egipcia no quedó en absoluto impresionada por tanto boato y dedicación. Es más casi despreció esos esfuerzos, y le dijo que ella crearía un plato mucho más costoso que cualquiera de los que le habían servido. Fue entonces cuando se quitó una enorme perla que llevaba en sus pendientes, la echó en una copa con vinagre y se disolvió. Tras eso se la bebió.

Precisamente la pintura mural de Tiépolo nos muestra el momento en el que Cleopatra le enseña entre sus dedos la perla y un sirviente negro se acerca con una copa de cristal para que la disuelva.

Estilísticamente, esta obra y el conjunto de las creaciones de Tiépolo, sean de carácter religioso como la Adoración de los Reyes Magos, o de carácter civil como la imagen de Venecia rinde homenaje a Neptuno, se nos muestra como un artista de su tiempo, de finales del periodo barroco, ya prácticamente embebido de las formas del Rococó. Por eso se trata de pinturas de temáticas generalmente muy alegres, y sobre todo escenas muy fáciles de ver, en las que seguro que él mismo artista se lo pasó estupendamente mientras las realizaba.

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