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El muro blanco de Fattori

Publicado por A. Cerra

Giovanni Fattori (1825 – 1908) está considerado como el miembro más destacado del grupo de pintores llamado Macchiaioli. Este grupo lo integraron principalmente pintores italianos, y casi todos ellos originarios de la región de Toscana como el propio Fattori. En la nómina de artistas se encuentran Silvestro Lega, Telémaco Signorini, Raffaello Sernesi, Vito d’Ancona, Vincenzo Cabianca o Giovanni Boldini. Todos ellos realizaron sus obras de este estilo entre los años 1860 y 1880, y lo cierto es que fue un arte completamente incomprendido tanto por el público como por la inmensa de la mayoría de los críticos. Sin embargo, pese a eso y que no se aceptaban sus obras en las exposiciones oficiales, la verdad es que ellos no cejaron en su continua investigación pictórica.

El muro blanco de Fattori

El muro blanco de Fattori

El denominador común de todos ellos es una técnica basada en la creación de efectos en las manchas de color. De hecho, el propio nombre de Macchiaioli proviene de la palabra italiana macchia (mancha). Salían a pintar al aire libre, para observar y plasmar los efectos que provocaba la luz sobre los objetos, de forma muy similar a lo que por aquellas mismas fechas estaban haciendo los pintores impresionistas en Francia. Si bien, los resultados son diferentes.

En general, todos los macchiaioli, aunque tienen rasgos personales, también les une su tratamiento de las manchas de color, en las que plantean fuertes contrastes entre claridad y oscuridad, dando con ello vivacidad o palidez a los objetos, paisajes o personajes que retratan. Y el resultado final es de una gran simplicidad, reduciendo a lo esencial las formas.

Al igual que en el Impresionismo, a estos artistas les encantaba pintar paisajes y escenas rurales, sobre todo de la campiña toscana. Aunque también realizaron pinturas de ambiente urbano, y en muchas ocasiones aparecen militares, como en la obra que nos ocupa de Fattori: El muro blanco.

Lo cierto es que en el año 1859 le encargaron pintar los episodios de la Segunda Guerra de Independencia Italiana, y desde entonces pintó en muchas ocasiones a los militares de su país.

No obstante, más allá del tema, lo más resaltable de esta obra es la técnica pictórica que poseía Fattori. Vemos una pared, el muro blanco, en una clara perspectiva, cortando en una rotunda diagonal toda la composición. Y dominando con su color claro toda la tela, de hecho refleja la luz de ese paisaje, en el que también predominan los tonos claros tanto en el suelo de tierra del primer plano como los campos veraniegos que se ven al fondo.

Y sobre esos tonos claros aparecen los tres soldados montados a caballo, que contrasta mucho por sus uniformes oscuros. Todo está perfectamente dibujado, y sin embargo lo que llama la atención es el color de cada elemento, desde el blanco del gorro de los soldados, hasta las bridas oscuras de los caballos.

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